Agridulce empate (2-2) en un digno adiós a la Copa

Urko Galarraga

Anoeta vibraba con un esperanzador partido en casa ante un Betis que trataría de competir como este año se está prodigando en Liga y en Europa. Y a Imanol no le quedó nada por reservar, dando entrada a un once lleno de teóricos titulares.  En la primera jugada, Januzaj caería al borde del área avisando a sus defensores que iba a crear peligro de forma constante. La falta se fue a la barrera y Moreno remató el rechace de chilena, de forma defectuosa. Ambos equipos presionaban la salida del equipo rival, y el atasco en el centro hacía ver un partido bastante aburrido. El miedo a desequilibrar el 0-0 inicial pesaba mucho más. La primera doble ocasión sería en el 15 en una ocasión, primero, de la Real donde Le Normand (omnipresente en la mayoría de balones aéreos ofensivos) peinaba un balón de corner y Merino, sólo ante el portero, lanzaría fuera; y acto seguido Canales tiraría desde fuera del área en un remate tímido que se iría fuera. Moyá, bien posicionado, cortaba un buen centro peligroso al área de Canales. Pero poco más. Ambos equipos se mostraban temerosos, y la Real trataba de encontrar la profundidad y magia de Januzaj por su banda, pero no llegaba nadie a rematar sus centros.  Le Normand vería la primera tarjeta amarilla por cortar de forma dura una buena contra y poco después la vería Januzaj, que protestaba una anterior jugada en la que un soberbio taconazo suyo, llegaba a un Zaldua en carrera que se metía en el área y era efecto de un falta, que no se pitó. Se calentaba el partido. En el 35 nuevamente un intercambio de doble ocasión: primero Tello realizaría un tiro que Moyá bien posicionado pararía, y una jugada similar por parte de un Januzaj que realizaría él mismo un buen toque y tiro, que se iría a manos de Joel. Y un minuto después, en una jugada en la que la defensa de la Real se mostraba blanda, incapaz de rechazar en varias ocasiones una misma jugada, Canales se encuentra con un balón que lanza a placer al fondo de las mallas. No celebraría el gol, en un gesto ya habitual en muchos jugadores…y el Betis sacaba el sacacorchos de la necesidad de que el partido tuviera más goles. Y por tercera vez, la Real copiaba una jugada “espejo”, y en esta ocasión marcaba el gol de empate. En el 38 Theo realizaba la primera de las pocas internadas de la noche por su banda, y sacaba un corner, que tras una melé de rechaces, una vez más Le Normand cabeceaba hacia un Zubeldia que sacaría de la chistera una jugada de auténtico 9, realizando primero un toque con la cabeza y rematar en el giro. Golazo, y un empate en el mejor momento, sin dar opciones al Betis a poder dormir el partido. En el 42 Tello tendría un remate que Le Normand decisivo cortaba en el último momento.  Y para finalizar esa primera parte la Real tendría en un taconazo de Merino al área que no encontraría rematador y un tiro tímido de Theo que se iría a las manos de Joel, las últimas ocasiones para dejar todo abierto a una segunda parte que se presagiaba apasionada, con ambos equipos pudiendo ir a por el partido. En esta primera parte la posesión era ligeramente de la Real con un 59%, dejando a las claras el planteamiento de Imanol.

En el 49 Zubeldia era capaz de sacar un misil de su pie derecho en una jugada que varios jugadores de la Real habían sido efecto de varias tarascadas no pitadas por parte de jugadores béticos. El Betis comienzaba a tener más posesión, sin mucha profundidad, pero apretaba. Pero las ocasiones eran de la Real. En el 55 Tello robaba en el último suspiro a Januzaj un balón de los pies, cuando ya estaba rematando un buen centro de Merino. Theo buscaría tras una internada un tiro fuerte, estando algo escorado, y que Joel pararía bien posicionado. Illarramendi también buscaba un tiro desde fuera del área, pero centrado y a las manos del portero. Y en el 62 Merino hizo justicia a una Real que estaba buscando el gol de la victoria, y en una jugada de picardía por parte del recogepelotas y un Willian José astuto que sacó de banda rápidamente un balón que había mandado al cielo Joel en una salida de portería. Januzaj centraría a la cabeza de Merino que entraba como un obús al área. Golazo en plancha y Anoeta estallaba. Imanol estaba teniendo paciencia para hacer el primer cambio, y ello le dio sus frutos. Pero poco minutos después, se revertía la historia y Loren se encontraba en medio del área con un buen pase que ligeramente rechazaba Theo, y remataba al fondo de la portería. Un tremendo disgusto a falta de 20 minutos,y una Real que se quedaba tocada. En el 71 Sandro entraría por Januzaj que se había vaciado, y la Real comenzaba a apretar más al Betis que se dedicaba ya a defender metiendo incluso un central más, para evitar balones aéreos. Pero el partido se perdía en tarjetas (para Moreno en el 73 e Illarramendi en el 82) y cortes por faltas. En el 85 Imanol echaba el resto y quitaba a Le Normand para que entrara Juanmi. Imanol daba así un mensaje de buscar jugadas en rechaces y no tanto en balones aéreos, quitando al francés, que estaba siendo incisivo en los balones aéreos. Pero no había muchas ocasiones y el tiempo corría en su contra. Sandro lanzaría al cielo una falta que podía haber sido peligrosa, en el 89 y nuevamente Sandro lanzaría un rechace en un balón al borde del área, nuevamente al cielo de Donostia abortando la última ocasión que tras ello moriría el partido entre tarjetas amarillas en un cambio mal entendido por el jugador en cuestión, y tensiones unidas a faltas de tiempo.

Y así finalizaba el periplo de la Real en la Copa, pero esta vez con la sensación de haber muerto con las botas puestas, con un planteamiento rico a un partido que se lo merecía. Y ante un Betis al que se le robó la posesión del balón, y ante la mala suerte de recibir goles cuando la Real mejor estaba. Pero esto es fútbol, y la Real le enseño su mejor cara y cayó con la dignidad que este escudo merecía. Otra reflexión será hablar de algún jugador que  no ha hecho méritos para estar en el césped, y que esperemos que Imanol les tomara la “matrícula” y tome medidas en forma de minutos en el banquillo o incluso la grada, como son el caso de un aciago Sandro y sobre todo un Theo desaparecido en gran parte del partido. Ambos no justifican sus astronómicos sueldos en una plantilla de canteranos que están siendo capaces de tutear a cualquiera, y aporrean la puerta de Imanol buscando su oportunidad. Ahora abandonamos la Copa con la cabeza alta y esperando que esto sea una continuidad necesaria para seguir peleando en Liga, por estar lo más arriba posible…e ir en pocos días a Vallecas a certificar estas buenas sensaciones.

 

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