Anastasia (1956)

Por Ricardo Campos Urbaneja.

Aunque existen un total de cinco películas que tratan de la famosa Anastasia, la supuesta única superviviente de familia real rusa -que una noche de julio de 1918 la historia del pueblo ruso cambió de forma drástica. Cuando el zar Nicolás II y toda su familia (mujer, sus cuatro hijas y su hijo) fueron fusilados en el sótano de una casa de Ekaterimburgo, donde los bolcheviques los tenían cautivos. El zar había abdicado 18 meses antes y ya no era una amenaza para los bolcheviques que habían tomado el poder nueves meses atrás. Aquella noche enigmática y oscura dio pase a numerosas leyendas, mitos e impostores que aseguraban que Anastasia había sobrevivido a la brutal ejecución, donde ni siquiera los sirvientes sobrevivieron a la muerte. -Diversas mujeres a lo largo del tiempo alegaban ser la superviviente Anastasia, intentando demostrar unos orígenes imperiales que totalmente falsos, pero sus historias pasaron a formar parte de la cultura popular del siglo XX.

Se hicieron diversas películas sobre ello, Las ropas hacen la mujer (1928), Anastasia, la falsa hija del zar (1928), Anastasia (1956) de la que hablare seguidamente, El misterio de Anastasia (1986) y la animada de la 20th Century Fox Anastasia (1997), esta última esta llena de serios errores históricos como la inclusión de Rasputín como el villano, pero se hizo muy popular, especialmente entre el público infantil. Así que les contaré algo sobre la Anastasia (1956), que ganó una estatuilla de la Academia a la actriz principal Ingrid Bergman (de la que ya les hablé en mi reseña de Luz que agoniza) que realiza una interpretación soberbia y magistral, siendo este film su regreso a Hollywood, tras su etapa en Italia con su esposo Roberto Rossellini, lo que durante mucho no le perdonaron los más puristas norteamericanos. Pero que con esta película y ese Óscar merecidísimo, parecía que le volvían a abrir las puertas de la meca del cine y de sus corazones. La película fue dirigida de forma excepcional en cinemascope, por el director Anatole Litvak (Cineasta Ucraniano, que fue director, productor y guionista. Fue capaz de dirigir y escribir en diversas lenguas. Entre su filmografía podríamos destacar, Sueños de Príncipe, Confesiones de una espía Nazi, Blues en la noche, Se fiel a ti mismo, Nido de víboras, Anastasia, No me digas adiós, La noche de los generales, etc…). Para esta película además de contar con la siempre maravillosa Ingrid Bergman, con todo un actor que se hizo leyenda y un mito del cine, cuando decidió comenzar a salir calvo en sus películas, les hablo nada menos que de Yul Brynner (Actor, autor y músico, que nació en Vladivostok. Conocido por interpretar a Ramsés II en Los diez mandamientos o por ser Chris Adams en dos primeras películas de Los siete magníficos. Ganador de un Óscar de la Academia por El Rey y yo. Aunque en su filmografía podemos encontrar además de las películas ya nombradas, Los hermanos Karamazov, Los bucaneros, Una rubia para un gánster, Taras Bulba, Los reyes del sol, Patrulla de rescate, No me digas adiós, La leyenda de un valiente, La luz del fin del mundo, etc…) además de estos actores sublimes, encontramos a una actriz memorable como Helen Hayes (Actriz de cine y teatro, anglo-norteamericana, ganadora de dos estatuillas por El pecado de Madelon Claudet en 1931 y como secundaria en Aeropuerto en 1970. Una mujer que recibió diferentes distinciones y premios a su carrera y profesionalidad. Entre toda su filmografía podemos mencionar las siguientes películas en las que actuó, como Adiós a las armas, Anastasia, Aeropuerto, Herbie, un volante loco, El secreto del castillo. Pero  donde más dejó su huella y ese talento interpretativo, para los que tuvieron el placer de verla, fue en los escenarios teatrales, de los que jamás desapareció. Actuando desde 1909 hasta 1971, con innumerables obras).

Nos encontramos en París cuando Bounine (Yul Brynner) un general de la Rusia Blanca, y sus secuaces en el exilio en los años veinte, se encuentran con una mujer desconocida (Ingrid Bergman) que vaga en penosas condiciones: trastornada, exhausta y amnésica. Pero que guarda un parecido más que razonable con la gran duquesa Anastasia, hija del zar Nicolás II, el último zar de Rusia, presumiblemente asesinada junto al resto de su familia imperial en 1918. Un rumor que recorrió por toda Europa de que Anastasia había sido el único miembro que consiguió sobrevivir al asesinato en masa que sufrieron en un sótano de Ekaterimburgo. Bounine y sus amigos deciden arreglarla y prepararla a la desconocida que al principio es reacia en entrar en esa falsa, pero al final la consiguen convencer, dado que existe un dinero que la pertenece por herencia en el banco de Inglaterra, que asciende a 10 millones de libras. El general se muestra implacable en la enseñanza del ceremonial imperial, y en cómo se debe de portar una duquesa, además de instruirla en toda la historia sobre la vida de Anastasia, que debe hacer como suya a partir de ese momento, para conseguir que pase el visto bueno de toda la nobleza y realeza, incluida la abuela. La joven que al principio se mostraba apática y esquiva, comienza a recuperarse y a asumir una personalidad característica. Bounine la pone frente a miembros de la corte imperial, y se sorprende al ver que, en ocasiones, tiene asombroso conocimiento de ciertos aspectos de la vida de Anastasia. Un antiguo Chambelán de la corte de los Romanov (Felix Aylmer) se muestra en un principio muy escéptico y rechaza a la pretendiente con desprecio cuando el general consigue un encuentro. Pero pronto se convence al ver cómo repentinamente la muchacha desconocida, asume un porte que sólo una persona de rango superior puede mostrar con autenticidad, al recriminar a un súbdito, que pensaba ponerse a fumar sin su autorización. Poco a poco la verdadera personalidad de la desconocida va aflorando, y comienza a recordar detalles de su vida que no le han dicho sus instructores en el periodo de aprendizaje, dando muestras de qué podría ser la verdadera Anastasia. Sin embargo la queda la prueba de fuego más difícil que afrontar, y la lleva a Copenhague para que vea a la emperatriz viuda Marie, su abuela, que tras haber sufrido numerosas decepciones y engaños, al reunirse con falsos duques y duquesas de la casa real imperial, se muestra negativa y reacia de recibir a esa nueva actriz que pretende usurpar el puesto de la difunta duquesa Anastasia. Pero los buenos oficios del príncipe Paul (Ivan Desny) y de la baronesa Von Livenbaum (Martita Hunt) la pretendiente, a quien la emperatriz ha observado desde lejos en el teatro, consigue tener por fin un encuentro con su abuela. Al principio la conversación entre ambas, -momento memorable y lleno de emociones y tensiones- comprueba ciertos rasgos personales que únicamente ella podría reconocer, como el tosido cuando se encuentra asustada, sabe que es la duquesa Anastasia, dado que desde niña lo tenía. Entonces la acepta en su casa y la ruega, que si no es, quién es, que nunca jamás se lo haga saber, dado que eso la mataría. Se organiza una ceremonia en el príncipe Paul y Anastasia, anunciaran su matrimonio, tal y como estaba pensando antes de los acontecimientos trágicos de 1918. Pero existía un problema, durante el proceso en que el general Bounine le enseñaba a la joven Anastasia, todo lo que debía saber, bien para fingir quién no era, o para recobrar su pasado olvidado, entre ambos se encendió la llama del amor, aunque se negaban de forma casi idéntica a reconocer que estaban enamorados. Pero la abuela, en una hábil maniobra los consigue reunir a solas, y cuando les buscan para seguir con el protocolo ceremonial, descubren que Bounine y Anastasia se han fugado, alejándose ambos de esa vida, para convivir felizmente juntos el resto de sus días.

De Anastasia, se puede decir que se realizo a lo grande con un colorido espectacular con el cinemascope, que era revolucionario por aquellos años. Con gran presupuesto de producción, un reparto de categoría, nos encontramos con un melodrama con base histórica contada con estilo, arrojo, donde destacan además de los vestuarios, los fabulosos decorados, en los que la música de Tchaikovsky y de Mozart, consiguen recrear con sus composiciones, el entorno noble de encuentros sociales en los ballets. Debemos recordar que películas creadas con el cariño que nos consigue ofrecer Anatole Litvak, más el astuto instinto de la producción de Buddy Adler, aprovechando el cinemascope, es imposible que puedan fracasar. Donde las interpretaciones de Ingrid Bergman, Yul Brynner y Helen Hayes, están repletas de un enorme poder y energía, sólo al alcance de los más grandes de la pantalla. Ingrid Bergman con esta película demostró que su paso por el cine de Roberto Rosellini, había mejorado sustancialmente, alcanzando cotas tan sublimes y magníficas, que superaban con creces las que realizaba siendo más joven, aún teniendo a muchos devotos aficionados norteamericanos por aquel entonces. Se puede sentir que en aquel momento de su carrera, se encontraba en la cumbre de sus capacidades interpretativas. Dejando en su papel de mujer desamparada, momentos verdaderamente sublimes y magistrales, que merecen ser disfrutados por los amantes del buen cine.

Sin más que añadir, sólo me queda desear a todos mis lectores un FELIZ AÑO NUEVO 2019, y no dejen de disfrutar de ese medio de entretenimiento, que aúna todas las emociones existenciales de la humanidad, como es el cine, el teatro, la música, la pintura, la escultura, entre otras muchas artes.  Dado que de todas ellas, logramos extraer un sueño, una lágrima, una risa, un latido de pasión, un sufrimiento, un grito de horror, y más sensaciones que nos convierten en seres humanos frágiles, pero hermosos dentro de la complejidad que nos hizo ser creaciones de la naturaleza.

Sobre Anastasia, sólo me queda por decirles que no se pierdan la oportunidad de verla y deleitarse con una obra maestra, genialmente llevada a la pantalla tras su paso por los escenarios teatrales.

 

 

 

 

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