Arsénico por compasión (1944)

Una reseña de Ricardo Campos Urbaneja.

Desde que era niño me quede enganchado a las películas de Cary Grant, (Archibald Alexander Leah, un actor que nació un 18 de enero de 1904 en Bristol, y falleció el 29 de noviembre de 1986 en Davenport, Iowa) uno de esos actores inolvidables en la historia de nuestras vidas. Alguien que nos ha dejado momentos memorables en nuestras retinas y que jamás sabremos recompensarle, por los buenos ratos que nos sigue haciendo pasar, cada vez que disfrutamos de sus interpretaciones. Un actor que el western no toco al no adaptarse a su imagen de galán cómico, pero que no le hizo falta para interpretar a innumerables personajes con los mejores Directores de su época, que supieron sacar de él lo mejor que tenía, tanto para la comedia de situación o romántica, el drama, la aventura, el suspense, el espionaje o el cine bélico.

A continuación les voy a hablar de una de sus obras maestras de la comedia, dirigida por uno de esos directores magistrales que dio el cine del Hollywood dorado, como fue Frank Capra (Director de origen italiano ganado de tres Óscar, por las películas Sucedió una noche, El secreto de vivir y Vive como quieras, además de otras obras míticas y maestras como lo son Qué bello es vivir, Arsénico por compasión, Juan nadie, etc…). La película aunque fue rodada durante la representación teatral de la misma obra, que fue un enorme éxito durante varios años, eso no impidió que la película tras su estreno después de haber sido rodada en 1941 y guardada hasta que terminase la gira triunfal de la obra teatral, no alcanzase un gran reconocimiento donde hubo críticas más favorables que negativas, donde se alababa la interpretación de las dos tías del protagonista, las actrices Jean Adair –que cuidó e hizo compañía a Cary cuando todavía era un jovencísimo llamado Archibald Alexande Leah (actor teatral de 17 años) durante unas fiebres reumáticas estando ambos alojados en la misma pensión- y Josephine Hull, donde un hermano operado a lo Boris Karloff, interpretado por Raymond Massey (El prisionero de Zenda, Al este del edén, La conquista del Oeste, La Pimpinela Escarlata) al que acompaña Peter Lorre (El Halcón maltés, Casablanca, 20.000 leguas de viaje submarino y La vuelta al mundo en 80 días) en el papel de un supuesto Doctor Einstein, hacen las delicias de los espectadores realizando unas interpretaciones perfectas, donde un Cary Grant en el papel principal saca el frasco de su maestría, donde lleva a su personaje e interpretación a un recital de pantomimas, expresiones faciales soberbias y un estilo salvaje y alocado dentro de un diálogo, donde es todo un experto y una estrella del género.

Si quieren pasar dos horas amenas de un cine refrescante a pesar de haber llovido más de 70 años de su estreno, les recomiendo verla. Disfrutaran de ella y se reirán hasta tal punto, que sus mandíbulas requerirán de ayuda para no desencajarse, cuando empiecen a ver que la locura de una familia, parece afectar a todos sus miembros. Con unas tías que envenenan a personas mayores sin familia, pero eso si, lo hacen por compasión y hablan de ello con tal naturalidad, que dejan al público alucinado. O cuando empiezan a criticar las películas de terror, considerándolas poco apropiadas para ancianas sensibles como ellas, o cuando su sobrino interpretado por Cary Grant descubre accidentalmente un cadáver en un arcón, y va descubriendo por sus tías que no es el primero muerto al que han enterrado en el sótano, entrando en una situación desternillante que parece que incluso él se esta volviendo tan loco como tus tías, o cuando aparece su hermano criminal escapado de la cárcel en escena, operado con otra cara nueva pareciéndose a Boris Karloff, dando un toque amenazante a la película, y que decir de otro de los parientes que esta loco pero es inofensivo y que se cree <<Teddy>> Roosevelt y cava hoyos en el Canal de Panamá, situado en el sótano para enterrar a los muertos por fiebre, que son los ancianos que han envenenado Abby y Martha Brewster.

La verdad son muchas las virtudes de esta película, titulada “Arsénico por compasión” estrenada el 23 de Septiembre de 1944, que la convierten en una obra maestra de la comedia negra dirigida por Frank Capra.  En la que el guión formidable de Julius J. Epstein y PhilIp. G. Epstein, basado en la obra de Joseph Kessselring, tal como fue producida para el teatro por Howard Lindsay y Russel Crouse, la convierten en una película recomendable para cualquier momento en familia o incluso para reunirse ante la pantalla el día de todos los santos.

Donde un reparto sensacional, especialmente en sus principales personajes como; Cary Grant, Raymond Massey, Priscilla Lane, Josephine Hull, Jean Adair, Jack Carson, Edward Everett Horton, Peter Lorre, James Gleason, John  Alexander, etc… Les hará pasar unos momentos entrañables y muy divertidos, que jamás olvidarán su memoria ni se disiparan de las retinas de sus pupilas por mucho tiempo. Teniendo un subidón de emociones y sensaciones, en las que sus cuerpos les pedirán volver a vivir la magia de aquel cine clásico, que supo dejarnos obras de arte inmortales, para aquellos que sabemos valorarlas y apreciarlas, en la medida que sólo un buen gourmet sabe diferenciar los sabores y los matices de las genialidades culinarias, a simples platos precocinados. Disfruten de esta película y, que el arsénico no les mate, si no, que les de ganas para retomar aquel cine que hemos aparcado por las modernidades menos exquisitas.

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