La autopsia de Jane Doe (2016)

Una reseña sin spoilers de Rober Ortega

André Øvredal, guionista y director noruego que nos sorprendió con una cinta de estilo metraje encontrado con bajo presupuesto pero muy inteligente en su narración y contenido como fue Troll Hunter, nos trajo una cinta de terror, de la cual hacía tiempo que quería hablar de ella. Se trata de La autopsia de Jane Doe, protagonizada prácticamente en su totalidad por Emile Hirsh y Brian Cox. Esta cinta obtuvo el premio especial del jurado en Sitges 2016, y galardonada como mejor película en el Fantastic Fest, el festival americano por excelencia de cine fantástico y de terror, que ahí es nada.


SINOPSIS

El dueño de una funeraria de una pequeña localidad y su hijo, que trabaja con él, reciben un día el cadáver de la víctima de un misterioso crimen: una bella joven que no tiene ninguna causa aparente de muerte. Ambos intentarán desvelar los intrigantes motivos del fallecimiento de la joven.

 

Cuando, después de clásicos instantáneos del cine de terror como Expediente Warren creemos haberlo visto todo, siempre aparece un algo que nos hace recular. Este “algo” es una película sencilla, con presupuesto un tanto limitado, pero con un guión de órdago, de esos que hacen que sigamos creyendo que el terror no murió, que hay vida más allá de la rutina de los cuatro sustitos, su música previsible y la poca originalidad con la que ya nos invade el cine de terror. Un simple cadáver que esconde mucho más de lo que cualquier mortal pretende creer, con un guión magistralmente desarrollado, cuyas interpretaciones hacen más creíble una pequeña joya que llegará al punto de hacernos pasarlo muy mal, con un desarrollo y desenlace apoteósicos.

Sí, amig@s, he decidido escribir acerca de esta película por la sencilla razón de que es una de las mejores cintas de terror que he podido ver en mi vida, y merecía estar en el Olimpo más terrorífico de nuestras vidas cinematográficas.

Ambientación. Ese aspecto de producción artística que nos crea la perfecta atmósfera para pasar un mal rato pero disfrutándolo; una funeraria, un crematorio, todo en un sótano antiguo, qué podría salir mal. Nada, porque a pesar de tener algún punto que parece incitarnos a vivir una paranoia, nada más lejos de la realidad está la historia, el descubrimiento, lo que da lugar al éxtasis final y que al finalizar la joya de la que hablo, dan ganas de levantarse del sofá, aplaudir, y desear que, mínimo una vez al año aparezcan películas así, ya que ésta no fue la película de terror del 2016 de la que todos hablaban, la típica comercial de luego ves y piensas que te han engañado (tal fue el caso de It Follows, de la que hablaré próximamente, pero ya adelanto que mi decepción fue mayúscula). Pues no, este producto no ha tenido una idea comercial, no ha tenido bombo, pero es una cinta de culto tan válida como cualquier otro clásico del género, pongamos La profecía, Viernes 13, y todo aquello comercial que no tiene nada que ver con esta cinta (primero por originalidad) pero ahí andan, que con los años siguen saliendo en cada conversación cinéfila pero que cintas como La autopsia de Jane Doe aún no aparecen, por lo que esta es mi pequeña aportación para que Jane Doe y su misterio sean hilo cinéfilo habitual en nuestras conversaciones sobre cine de terror.

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