Acostumbrados a abandonar la Copa “a la suerte” de los suplentes, Garitano sorprendía con un once de gala, donde Januzaj y Oiarzabal cogían las bandas con un centro del campo ofensivo con Illarramendi Y Zurutuza que venían ya en una línea de juego ascendente, y con un Moyá con el que Garitano cierra todo debate. Y ahí estuvo la clave, en el espíritu y en el mensaje que daba el entrenador antes del partido…”vamos a por la Copa”.

El Celta comenzaba a mover balón y hasta el minuto 7 en una jugada y remate de Januzaj, no se activaba el equipo. Januzaj volvía a realizar una jugada similar a la que ha intentado en otros partidos. Su magia se nota, pero la primera la puso Oiarzabal en un rechace de un corner, gran control y su zurdazo entraba en la escuadra izquierda del portero rival. 1-0 y Anoeta se echaba las manos a la cabeza, entre el asombro del golpeo y la alegría de golpear tan rápidamente al Celta.

En el 12 Le Normand cortaba una gran ocasión del Celta y poco después Theo hacía una de sus pocas subidas de la tarde, y su centro no remataba Januzaj por poco.  La Real estaba muy bien posicionada, Le Normand volvía a cortar una contra de Emre Mor; y poco después Januzaj volvía a intentar una jugada similar a la que hizo en partidos anteriores, tras una diagonal, y su zurdazo se iba a las manos del portero que estaba bien posicionado. Januzaj lo intentaba, y como no podía ser de otra manera, en el 26 volvía a intentar la misma jugada y esta vez quitaba las telarañas de la escuadra derecha del Celta. El público de la grada Aitor Zabaleta enloquecía…habían presenciado dos golazos de jugadores de super clase, y todavía quedaba mucho partido!

En el 28 Juanmi pudo rematar al Celta en una gran contra que tras buen pase de Januzaj, el de Coín no llegó por poco. En el 33 Emre Mor tendría la primera ocasión más o menos clara del Celta, en jugada individual, que Moyá desbarataba bien posicionado. Poco después, en el 36 Willian José dejaba un gran pase a Juanmi con el pecho, y cuando este se marchaba sólo ante el portero era derribado, pero todo quedaba en una decisión del árbitro de no pitar nada. La Real hubiera podido sentenciar ya el partido, y los pocos minutos que quedaban de la primera parte, eran de tranquilidad en defensa, de una Real bien posicionada y un Celta sin ser capaz de morder.

La segunda parte comenzaba con un Celta moviendo el balón y una Real bien posicionada que no daba ocasiones al rival. En el 52 Zubeldia entraba por Zurutuza, en un movimiento extraño por el minuto que sucedía, pero necesario para poder atajar las posibles acometidas del rival. En el 55 Okay tendría la primera ocasión de cabeza. Moreno caía al suelo tras un despeje, en una caída peligrosa en el 64, y extrañamente seguía jugando. Oiarzabal se gustaba en el 67 en otra ocasión similar al del gol, y su obús se iba fuera por poco. Sólo había que ver su cara de picardía al fallar…la Real se estaba gustando, y se mostraba sólida en defensa, para no sufrir mucho. El Celta metía a Maxi y Aspas en el campo tratando de dinamitar el partido, y ellos mismos trataban de guisarse las jugadas, peor la Real estaba muy bien posicionada con un claro 4-2-3-1 en el que sólo Willian se mostraba menos defensivo. En el 74 Moreno tenía que dejar el campo con mareos tras el golpe diez minutos antes, y entraba un Elustondo ovacionado por una grada entregada a los suyos. La grada de Anoeta era una fiesta, con una Real que por fin conseguía mostrarse calmada para mantener la diferencia en el marcador de la primera parte.

En el 81 Juanmi presionaba al portero rival, y a punto estuvo de llegar a robar el balón en el último momento. Januzaj dejaba el campo ovacionado, y entraba un Merino que se posicionaría más bien en el centro del campo para ayudar a Illarra y Zubeldia. El Celta quería pero la Real no le dejaba jugar cómoda, y ya sólo quedarían dos ocasiones, ambas para la Real: en el 82 Oiarzabal se tropezaba con el balón cuando tenía a Juanmi buscando ya el hueco en el área y en el 86 Theo subía por su banda, en la que llevaba mucho sin subir, y el cambio de sentido de Merino provocaba un buen remate de Oiarzabal que se encontraba con las manos del portero visitante.

Y así moría el partido, con una Real bien posicionada, que sacaba el buen oficio de los de Garitano para matar un partido y dejar a la grada con una sensación de solvencia defensiva que hacía años que no se veía en Anoeta. Se pasaba de ronda ante un Celta que en este partido se mostraba maniatada por una Real capaz de sacar la chistera en la primera parte y saber defender en la segunda. Esta Real puede llegar lejos, en Copa e incluso en Liga, si Garitano es capaz de sacar lo mejor de estos jugadores. Por fin tenemos un equipo capaz de defender, de sacar juego ofensivo y atacar de muerte a los equipos rivales. El Celta se ha convertido en dos partidos en Anoeta, en el equipo “aspirina” con el que la Real se ha quitado la presión de Anoeta en liga y las dudas que siempre atacan a la Real en Copa. Ahora toca esperar al sorteo, pero con la tranquilidad de saber que si esta es la Real que va a presentarse ante los rivales, haga lo que haga va a dar un buen resultado siempre.

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