La Monja (2018)

Por Rober Ortega

El desconocido Corin Hardy nos trae una nueva historia del Universo Warren producida -cómo no- por James Wan (con historia suya también) protagonizada por Taissa Farmiga (hermana de Vera Farmiga, la Lorraine Warren de la saga) y Demian Bichir (Los odiosos ocho, Alien: Covenant) en los papeles de una novicia y un cura, respectivamente.

Curiosamene, cuando muchos pensábamos que las sagas de este Universo Warren-Wan era de lo mejorcito de la historia del cine de terror, nos llega La Monja con una historia insostenible e insoportable y en la cual a veces me ha hecho cuestionarme si faltaba un personaje como Indiana Jones en la misma película (sí, suena raro, exagerado y es un sinsentido, pero cuando lleguéis a la escena de la sangre de Cristo lo comprenderéis).

La historia empieza con un suicidio y la novicia y el cura son asignados por el Vaticano para investigar qué ha pasado. Curioso, la novicia es una cría, y los argumentos que utilizan para enviarla a tan peligrosa misión son del todo insalvables, ídem con el “gabacho”, un personaje quizá más fundamental del que aparenta y que enlaza este Universo con el Expediente Warren 2. Total que media película se basa en sustos fáciles y ya demasiado típicos, y una historia que no termina de cuadrar bajo los efectos de la cordura y la fantasía sobrenatural.

Me da rabia, sí. Me da rabia que, hasta el momento, incluso las dos películas de la muñeca Annabelle eran realistas dentro de lo que cabe, que las dos Expediente Warren, más de lo mismo, buenos terrores sin caer en tantísimos tópicos como ocurre casi siempre en el cine de terror y más concretamente en el de posesiones o casas encantadas… hasta que llegó La Monja, un diablo sinsentido, quien parece una hermana gemela de Christopher Lee o sin más, un anciano disfrazado, y que carece de sustos decentes yendo a lo de siempre: musiquita que advierte de tal, subidón de música y susto. Pues no, esto ya no nos asusta porque ya lo tenemos demasiado visto, pero si la historia en sí tampoco engancha, pues nos quedamos en la nada.

A favor diré que la dirección artística es asombrosa. Pero no se me ocurren más puntos favorables.

 

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