Razas de noche (1990)

Una reseña de Rober Ortega

Clive Barker ha sido uno de los grandes genios del terror y la fantasía. Novelista de profesión y director por devoción, creó un mito inmortal cinematográfico y novelístico como fue Hellraiser.

En 1988 escribió y publicó Cabal, una novela diferente, sobre un universo de razas milenarias que vivían en nuestro submundo, debajo del cementerio de Midian. Esta novela se llevó al cine, dirigido por el propio Barker, bajo el título de Razas de noche.


SINOPSIS

Las razas de la noche son unas criaturas mutantes, monstruosos e infernales seres de ultratumba, que han permanecido escondidos durante siglos en la subterránea ciudad de Midian. A este inframundo llega un joven obsesionado por terribles y recurrentes pesadillas…

 

Razas de noche era, digamos, una de mis películas “de terror” y/o fantásticas de mi infancia/juventud, pero, al verla nuevamente tras un buen puñado de años, mis impresiones han sido completamente diferentes.

La historia tiene un pase, no está mal narrada -siendo el director y el escritor de la novela la misma persona es un plus-, de hecho aún hoy en día la veo de manera original. Los problemas vienen con el tema del guión, muy pobre en sus diálogos, demasiados gazapos… tampoco estamos hablando de la década de los 60; en los 90 ya se hacía buen cine, ya no hablo de efectos especiales, que tampoco son nada malos, de hecho son los típicos de aquel entonces; hablo de esos diálogos que parecen escritos por jovencitos de la ESO (sin tratar de ofender a nadie), de las típicas escenas donde el asesino está a 4 metros de la víctima pero casualidad la mata muy interiorizándola.

Pero Razas de noche es una película de culto, y como tal, merece mis respetos; cuando apareció en cines, servidor tenía 11 años, lógicamente no me permitían ir al cine a verla, ya la tuve que ver por primera vez en un VHS, alquilada de videoclub, y he de decir que me flipó, me encantó de tal manera que conseguí el póster y lo tenía colgado en mi habitación. Aún tras verla de nuevo, volvería a tener ese póster pues es parte de mi infancia; quizá los años me llevan ya por otro camino y veo el pasado de muy diferente manera, pero Razas de noche ya no es lo que era, a pesar de tener un villano al cual considero ser uno de los grandes genios de la historia del cine, David Cronenberg, o que consiguiese que un gran desconocido como Craig Sheffer fuese objeto de recuerdo dentro del olvido de su variopinta carrera.

Tampoco nos engañemos. Tendrá sus cosillas hoy en día, pero para la época, 18 años atrás, era novedoso, un producto fresco, un terror fantástico de esos que sólo un genio podían construir. Si Stephen King era el amo del terror y del misterio, el del terror fantástico lo era Clive Barker, y eso va en el contrato de lo indiscutible.

 

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