Comenzaba una jornada extraña, con un derbi un viernes, sin que los aficionados tuvieran tiempo a calentar motores. Y así comenzó la Real, agazapada ante la presión de un Athletic que en los primeros 8 minutos anuló la posibilidad de juego de la Real. En ese minuto, Sangalli centró a un Bautista que no pudo rematar. La Real comenzaba a jugar a la contra, y estaba clara su postura. Batallaban Sangalli, Bautista u Oiarzabal a un Athletic que se mostraba amo y señor del balón. En el 21 nuevamente Bautista trataba de rematar acrobáticamente tras jugada bien trenzada por la Real. Daban sensación de peligro, de jugar rápido en los espacios que quedaban; y con ello vino la primera jugada que necesitó de una revisión del VAR. Iñigo Martinez lanzaba una patada peligrosa en el cuello de Sangalli dentro del área, y tras unos minutos de incertidumbre en el que el juego continuó, el VAR hizo justicia. ¡Vendito Var,! diría Garitano. Y en el 29 Oiarzabal anotaba el 0-1 recordando el estilo “Prieto”, y daba credibilidad a la libreta de Garitano. En ese momento recordábamos el penalti fallado de Willian y agradecíamos la eficacia de Oiarzabal.

Pero poco duró la alegría, en una jugada un minuto después, donde Muniain  se quitaba la presión de los jugadores realistas, una carambola fatal dejaba el balón al mismo Muniain que volvía a dejar en tablas el partido y daban un golpe a una Real que estaba festejando el gol anterior. Pero la Real subió la intensidad para terminar la primera parte con energía y la esperanza de poder dar más guerra en la segunda parte. El Athletic se iba al descanso con 5 tarjetas amarillas, y la sensación de que ello podría perjudicarles en la segunda parte.

Comenzaba la segunda parte con una parada de Moyá a remate de Williams, pero la Real golpeaba nuevamente, con una jugada de casta de un Zubeldia que robó en el centro del campo en una presión de tres jugadores realistas, que culminaba con un gran centro a un Sangalli que venía de presionar esa jugada previa, y remataba con energía a las mallas. 1-2 y la Real daba un golpe encima de la mesa.

Moya daba pausa en el juego, siendo amonestado con una amarilla, pero su seguridad en balones altos estaba dando tranquilidad al equipo. Se notaba su veteranía, los compañeros encontraban seguridad y cedían balones altos para que se fuera ganando en tranquilidad. Y más adelante, Bautista intentaba en el 57 una volea complicada (parecía más bien una muestra de ansiedad de querer su gol, tras pelear como un gladiador durante todo el partido). En el 65 Zurutuza sustituía a Pardo, con la clara idea de anular el juego de Muniain y que la Real tuviera más esférico. Y en ello, en el minuto 72, Bautista peleaba un balón a la defensa, que en una corta cesión al portero, hacía un claro penalti a un Bautista que sacaba petróleo de la batalla. Y nuevamente Oiarzabal, en estado de gracia desde los diez metros, marcaba con clase el penalti y ponía un 1-3 que casi sentenciaba el partido.

Sandro entraba poco después para sustituir a un Sangalli ovacionado por la parroquia realista en el campo, y seguramente en los televisores de sus casas.  En el 78 el Athletic tenía una doble ocasión, pero Moyá primero y luego un remate cerca del palo, pero a fuera, dejaban sin frutos la intención del Athletic por volver a meterse en el partido. Incluso el Var dio por buena la señalización de un fuera de juego de Aduriz, que marcaba gol en fuera de juego. Y a partir de ahí el Athletic se diluyó, no dio sensación de peligro, y la Real seguía bien asentada con un Moyá seguro, con el cambio de Moreno por un Oiarzabal que volvía a besar el escudo para mostrar su cariño a este club y con sendas tarjetas a Illarramendi y Bautista.

Y así, con el claro 1-3 daba un giro la Real a su trayectoria de 8 partidos donde las sensaciones estaban siendo poco a poco más negativas; y sobre todo daban la razón a un Garitano que al finalizar el partido mencionaba en rueda de prensa que el equipo estaba teniendo un buen trabajo y sensaciones en lo que llevaba de temporada, pero las expulsiones y las lesiones, estaban condicionando al grupo. Y así fue, sin lesionados ni expulsiones, y con la justicia del Var, la Real daba un golpe en la mesa y mostraba al Athletic cuál es la cantera prometedora con la irrupción de los Gorosabel, Sangalli Zubeldia, Kevin y Bautista que hace nada peleaban en segunda B; y donde la Real presentaba un once con 9 canteranos.

Tomen sus conclusiones, pero Garitano está consiguiendo de la necesidad una virtud y está haciendo un gran trabajo con los chavales, que hoy han sabido responder a un partido con exigencia y emotivo. ¡Un derbi ganado, son más que tres puntos! Y ahora a descansar dos semanas y recuperar a los jugadores, que el día 22 volverá Eusebio con el Girona…

 

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