El extraño caso del Dr. Jekyll (1941)

Por Ricardo Campos Urbaneja.

Volvemos a las adaptaciones cinematográficas de las obras maestras de la literatura, en esta ocasión hablaremos del El doctor Jekyll y el señor Hyde, una novela escrita por Robert Louis Stevenson y que se publicó por primera vez en 1886. Anteriormente en el año 1931, también fue llevada con enorme éxito a la gran pantalla, titulada Dr. Jekyll and Mr. Hyde, que es considerada la auténtica versión clásica de la película, conocida por su interpretación experta, poderosa visualmente, y con efectos técnicos innovadores, que no fueron revelados hasta décadas más tarde de la muerte del director. Esa formidable adaptación fue protagonizada por Fredric March (Que obtuvo el óscar por interpretar al protagonista de la historia), pero en esta ocasión les hablaré de la que se rodó diez años más tarde, por Víctor Fleming (Director estadounidense, conocido especialmente por sus películas Lo que el viento se llevó y El mago de Oz, aunque además de esas dos obras maestras, nos dejó algunas más que no deberíamos olvidar, como una de las primeras versiones de La vuelta al mundo en 80 días, La isla del tesoro, Capitanes intrépidos, El gran vals, La vida es así o Juan de Arco, etc…) para este film, contó con un trío memorable y dorado, como actor protagonista estaba Spencer Tracy (Actor estadounidense, ganador del Óscar de forma consecutiva en 1937 y 1938, por sus interpretaciones en Capitanes intrépidos y Forja de hombres, pero dentro de su carrera podemos encontrar otras joyas, como San Francisco, Edison – el hombre, El poder de la gloria, Furia, La mujer del año, El último hurra, La vida es así, La costilla de Adán, El padre de la novia, El padre es abuelo, Conspiración de silencio, El viejo y el mar, El diablo a las cuatro, ¿Vencedores o vencidos?, La conquista del Oeste, Adivina quién viene esta noche, entre otras obras no que tendría espacio suficiente para enumerar) junto a él, encontramos a dos bellezas que sabían llenan la pantalla con su hermosura y talento, una es la joven y maravillosa Ingrid Bergman por la que ya he demostrado sin decirlo, la enorme fascinación que me hace sentir en cada uno de sus papeles, y la otra es una jovencísima Lana Turner (Actriz estadounidense, que fue todo un símbolo sexual en los años cuarenta del pasado siglo. A la que en 1995 se le otorgó el Premio Donostia, por su trayectoria profesional. Dentro de su carrera podemos enumerar las siguientes películas, La mujer X, Vidas borrascosas, Cautivos del mal, La viuda alegre, Los tres mosqueteros, El cartero siempre llama dos veces, Senda prohibida, Te encontraré en alguna parte, Las aventuras de Marco Polo, etc…)   

     

                Aunque podemos decir que la novela nunca fue llevada de forma fiel a la pantalla, han existido innumerables versiones, desde obras de teatro, películas y series. La primera película data del año 1912, pero las más memorables fueron sin ninguna duda la del año 1931 y esta de Víctor Fleming de 1941. Donde se nos cuenta la inquietud que tiene el doctor Jekyll (Spencer Tracy) de extraer del cerebro el lado malo que todos poseemos de algún modo, dado que toda persona tiene dos caras distintas, la que mostramos y la que escondemos. Dado que todos llevamos con nosotros a un asesino, un loco, dentro del alma, pero que nos da miedo mostrar en la sociedad en la que vivimos. El doctor en su afán de extraer el demonio que tiene dominado a un paciente en su locura, investiga en su laboratorio la cura definitiva, pero al comprobar que no podrá usarla en él, por haber muerto, se decide a usarla en si mismo, recordando a la jovencita camarera Ivy (Ingrid Bergman) a la que salvo de un acosador, aprovechando que su prometida Beatrix Emery (Lana Turner) estaría ausente un tiempo. En ese preciso comienza su perdición como doctor Jekyll, convirtiendo a su vez, la vida de la pobre Ivy en la mayor pesadilla que podría sufrir una joven en el Londres Victoriano de la época. En la que Mr. Hyde, se convierte en asesino, amante violento, que lo único que consigue es martirizar a la pobre Ivy, haciéndola vivir un cautiverio terrible, del que no ve una salida posible sin terminar muerta en cualquier sitio. A pesar de que sus amigas intentan persuadirla de que le deje, pero le resulta imposible debido a que vive sometida y amedrentada, por el poder que Hyde ejerce sobre ella. Durante todo ese tiempo, Mr. Hyde no sólo se adueña de la vida de la joven camarera, si no, que desde la oscuridad interna de su huésped, se va adueñando cada vez más del propio doctor Jekyll, hasta el punto que cuando regresa su prometida, decide cerrar la puerta trasera de su laboratorio y se promete no volver a probar la formula creada que le convierten en el monstruo que es por dentro, dejando de ese modo en libertad a la pobre camarera que tiene presa. La pobre Ivy al saberse libre por un tiempo, se presenta en casa del doctor, para pedirle ayuda como médico dado que tiene algunas cicatrices en la espalda. Al ver que es el mismo hombre que la libero de un maleante unos meses atrás, le cuenta con sinceridad lo que esta sufriendo por culpa de un hombre llamado Hyde, lo que la hace, lo que la degrada y de como la destruye sin un mínimo de humanidad. Él la jura que ya no volverá a ver a ese Hyde del que habla, pero desgraciadamente la fuerza dominadora que ejerce sobre su subconsciente, hace que vuelva a salir en plena noche durante el paseo que realizaba en dirección de la casa de su prometida, lo que le lleva finalmente a la vivienda que tiene con Ivy, donde ella termina asesinada en sus manos, descubriendo que Hyde sabe todo lo que le dijo al doctor, y no comprende cómo lo sabe. Pero mientras va muriendo estrangulada se va convenciendo de que ambos hombres son el mismo. El consigue huir y con ayuda de su amigo, recobra su apariencia normal al tomar la formula nuevamente, pero no le dura mucho, dado que tras dejar a su prometida se vuelve a convertir en Hyde, y termina asesinando al padre de esta y deja inconsciente a ella, pero los gritos de la gente le obligan a escapar entre la niebla, consiguiendo llegar al laboratorio abriéndose paso a la fuerza y derribando a su mayordomo, mientras la policía le persigue, acompañados de su amigo. Aunque logra volver a ser el doctor Jekyl vuelve a transformarse ante la presencia de todos, terminando ahí su aventura científica e inmoral.

De El extraño caso del doctor Jekyll (1941) podemos decir que es una película magistral, donde Víctor Fleming nos brinda otra estupenda adaptación de esta novela, que ha logrado formar parte de la historia del cine, por sus memorables escenarios y la sublime ambientación en el Londres de finales del siglo XIX. En el que las interpretaciones de Spencer Tracy correcta en ciertos pasajes siendo Jekyll como Hyde, Ingrid Bergman está soberbia y cautivadora, dado que sabe darle a su personaje además de su belleza imperecedera, una interpretación desenvuelta como la golfilla que intenta encandilar al doctor salvador, incitándole a serle infiel a su prometida, pero que en los momento en que sale torturada, perseguida y maltratada por Hyde, nos regala de manera increíble y brillante un rayo intenso de talento, que se alza hasta la cima del firmamento interpretativo. Lo que la hacen digna de los más enormes elogios. El film cuenta con varios momentos intensos de intriga, como en el que Bergman esta en el dormitorio con Tracy (con facilidad la más sensual y tentadora para la censura de la época) hasta la dramática confesión del doctor Jekyll a su amigo el doctor Lanyon sobre su doble personalidad.

Desde el punto visual de la película, nos podemos quedar cuando la pureza de Lana Turner, la prometida de Jekyll, queda simbolizada por unas flores blancas e Ingrid Bergman yace en el barro para indicar la baja naturaleza de Mr. Hyde.

Sin más que añadir, y aunque en su época tuvo críticas diversas, dado que no alcanzó la genialidad de su predecesora del año 1931, protagonizada por Fredric Marh que ganó el Óscar, y por los efectos innovadores y magistrales de su época. Podemos darle una nota de aprobado alto a esta adaptación, dado que contó con un Spencer Tracy perfecto, una Lana Turner angelical y hermosa, y una cautivadora y guapísima Ingrid Bergman, que hizo con diferencia la mejor interpretación existente en el film.

¡Muy recomendable!

 

 

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