El gran dictador (1940)

Por Ricardo Campos Urbaneja.

Quién es capaz de no acordarse de esta obra maestra con mayúscula, que es El gran dictador (1940) del genial actor y director Chales Chaplin “Charlot” [Nacido en Londres, un genio que fue capaz de hacerlo todo sublime, actuar, componer, producir, dirigir, escribir, editar libros y hacernos reír, como pocos han sabido hacerlo, tanto interpretando a su personaje inmortal que fue Charlot dentro del cine mudo, como en su incursión al sonoro, que en cierto modo aniquilo su mejor creación. Un hombre que a pesar de su larga trayectoria, sólo consiguió tres premios honoríficos de la academia de Hollywood por El circo (1928) a su trayectoria cinematográfica en 1974, sin olvidarnos el que le dieron por la banda sonora de esa otra obra maestra que fue Candilejas (1972). Dentro de su filmografía podríamos nombrar una serie de títulos que a todos nos vienen a la memoria como son; El chico, La quimera de oro, El circo, Luces de ciudad, Tiempos modernos, El gran dictador, Monsieur Verdoux, Candilejas y como director, La condesa de Hong Kong]

La película de la que quiero hablarles, fue emitida el pasado miércoles en La 2, teniendo una audiencia más que aceptable, si tenemos en cuenta que es un film del año cuarenta del pasado siglo, con ella descubriremos que largometrajes con ese gusto ya no se hacen y que merecen la pena volverse a ver, para comprobar lo originales que eran y el delicado gusto que tenían los directores y los actores de entonces, para transmitir la realidad del mundo que les rodeaba con humor y profundidad humana. Donde además de hacernos pasar un buen rato, también nos hacían pensar de quiénes éramos y a dónde queríamos encaminar nuestros pasos por la vida. Con El gran dictador, Charles Chaplin nos mostró como el fascismo y la dictadora hace mella en la pobre población civil, con sátira y con una pizca de crítica magistral.

En esta película Charles Chaplin cuenta con Paulette Goodard (Actriz estadounidense, del cine mudo y sonoro. Que rodó algunas películas con Charlot como Tiempos modernos, El gran dictador, y otras como Piratas del mar Caribe, Al fin solos, La bribona, Los inconquistables, Un marido ideal, Una mujer rebelde, Memorias de una doncella, entre otras muchas) y Reginald Gardiner (Actor británico, que rodó unas pocas películas, pero que cabe destacar Los locos del aire, El gran dictador, Yo soy el padre y la madre, Ella y sus maridos, entre otras ya olvidadas).

Con  El gran dictador nos encontramos en Tomania (Alemania) que pierde la guerra en 1918, pero esto es irrelevante para el pequeño barbero judío (Charles Chaplin), que fue uno de los soldados tomanIanos. Los siguientes veinte años sufre de amnesia e ignora que un tipo fanfarrón Hynkel (Hitler – Charles Chaplin) que físicamente es su doble, se ha erigido en dictador de Tomania.

Hynkel y sus camaradas han llegado al poder, haciendo creer al pueblo en grandes promesas, sin dar nada a cambio. Para hacer olvidar al pueblo sus problemas económicos, el dictador Hynkel recurre al antisemitismo. Mientras el barbero escapa del hospital donde había estado ingresado durante aquellos veinte largos años, regresando a su vieja barbería, en pleno ghetto. Cuando llegan los matones de Hynkel y escriben la palabra judío en la ventana de su barbería, el desconcertado se dispone a borrarla, esto provoca una pelea en la cual el barbero arroja pintura sobre uno de sus atacantes. Una mucha pobre del ghetto Hannah (Paulette Goddard), acude en su ayuda, pero los demás le son hóstiles. Finalmente es rescatado por Schultz (Reginald Gardiner) un compañero de la guerra al que salvo la vida.

En general mejoran las cosas para la población judía, dado que Hynkel precisa un préstamo de un banquero judío para invadir Austerlich, país fronterizo. Pero al negársele el préstamo decide tomar represalias contra el pueblo judío, siendo Schultz arrestado por estar en desacuerdo con dichas medidas. Siendo el barbero y Schultz detenidos y llevados a un campo de concentración. Hynkel tiene problemas para invadir Austerlich, dado que Napaloni (Jack Oakie), dictador de Bacteria (Italia) y competido de Hynkel, también la quiere para él. Hynkel organiza un encuentro para ganárselo para su causa, lo que provoca momentos entrañables. Mientras Hynkel sale a cazar patos para que no sospeche el pueblo de Austerlich que serán invadidos, se escapa el barbero  y Schultz del campo de concentración, decidiendo suplantarle en el puesto dado su enorme parecido, dado Hynkel sufre una caída del barco y es detenido por los guardias pensando que es el barbero escapado. Realizando finalmente el barbero un discurso memorable, donde declara su no intención de invadir Austerlich ni ningún otro país. Además exhorta a que todos sigan el camino de la paz, la democracia y la igualdad. Dirigiéndose a Hannah, la invitan a confiar en un futuro mejor. Hannah, cuya casa ha sido saqueada por los hombres de Hynkel, se percata de que es el barbero quien habla por la radio. Ella en silencio, espera que sea él quien devuelva a Tomania la normalidad y la decencia.

Chaplin con El gran dictador, su primera película sonora con diálogo, decidió lanzar un ataque contra el fascismo y su máximo exponente en aquello tiempos: Hitler. Tuvo mucho valor al iniciar la producción de su película a finales de los años treinta, cuando todavía se pensaba que Hitler podía ser frenado. Los acontecimientos demostraron que Chaplin estaba en lo cierto, pero no terminó el filme a tiempo. Su mensaje al mundo llegó tarde para cambiar las cosas que se avecinaban.

En su época esta película fue un evento en la historia del cine, donde se vería Charles Chaplin interpretando unos personajes alejados de su Charlot. Consiguiendo plasmar sus ideas en una obra de culto, donde plasma su desprecio por la guerra, la intolerancia y la crueldad, deseando que los hombres y las mujeres vivan en paz y armonía con sus semejantes. La sinceridad del mejor Chaplin se puede apreciar en cada escena, incluso en las míticas afeitando la barba al ritmo de música, o como dictador jugando con el globo terráqueo o especialmente en su recordado discurso final como Hynkel. Es Charlot en su más pura esencia, bien acompañado especialmente por Reginald Gardiner y la guapísima Paulette Goddard, que esta maravillosa y encantadora.

El gran dictador, no es solamente una sátira ni slapstick. También es muy divertida, donde la desigualdad en lo referente a las escenas de humor y a la horrible realidad existente, logran hacer de esta película la mejor elección para no caer en las miserias bélicas ni fascistas del pasado.

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