Élite (2018) – Primera temporada

por Rober Ortega

Carlos Montero y Darío Madrona, creadores de Física o química y Los protegidos respetivamente, nos traen una propuesta, en parte, diferente a lo ya habitual en estos casos.

Una serie muy adolescente, con un reparto adolescente y dirigido a un público, pues sí, también, adolescente.

Sin embargo, aunque lo primero que pensemos es en esa serie ya mencionada y que creó el señor Montero -al igual que podría ocurrirnos con Compañeros para aquellos que tenemos ya una cierta edad-, tiene un factor principal: el asesinato. La persona asesinada no la vamos a descubrir hasta el final del primer capítulo, lo cual nos da un plus, eso sí, según avanzan los primeros capítulos, hay mucha rutina, mucho sexo, algo de drogas, nada de rocknroll pero mucho de música indie… y poca historia realmente.

Sinopsis
Las Encinas es el colegio más exclusivo del país y al que la élite envía a sus hijos a estudiar. Un mundo privilegiado con fiestas de alta sociedad, niños ricos, sexo y drogas. En él acaban de ser admitidos tres chicos de clase obrera después de que un terremoto destruyera el colegio público y sus alumnos tuvieran que ser repartidos por otros institutos de la zona. El choque entre los que lo tienen todo y los que no tienen nada que perder crea una tormenta perfecta que acaba en un asesinato. ¿Quién ha cometido el crimen?

 

Dentro del reparto llama la atención Miguel Herrán, Goya al mejor actor revelación por A cambio de nada, y también Jaime Lorente, también compañero de Herrán en La casa de papel. Los demás chavales son talentos para descubrir, en su mayoría con un futuro muy prometedor a mi juicio.

Debo reconocer que me he quedado satisfecho con esta primera temporada, ante todo por el hecho recientemente comentado de la rutina. La historia se vuelve una espiral de sexo y por momentos los creadores parece que se olvidan de que hay algo que contar, y entre medias, pues los típicos problemas ya sean de la juventud, y/o de la sociedad actual: drogas, homosexualidad, racismo, corrupción. Este último tema, la corrupción, por una parte es la trama que más me ha llamado la atención de cuantas historias pretenden entremezclar en esta serie, y lo mejor es que por momentos logran darnos ritmillo.

Creo que Élite es una serie bastante más que válida para un público general que, sin ser demasiado exigente, pretenda ver algo que pueda acabar enganchando; los primeros capítulos no son el caso, pero los tres últimos capítulos logran todo ese objetivo, que, tal como iba la historia, bastante satisfecho quedo tras esta primera temporada.

Habrá segunda, con tramas muy abiertas, así que la esperaremos con los brazos abiertos.

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