Gilda (1946)

Una reseña de Ricardo Campos Urbaneja.

Fue un verdadero disfrute, volver a ver en televisión esta obra maestra del cine negro por excelencia. Algo que debemos agradecerle a La 2, que vuelva emitir películas clásicas que para muchos están prácticamente olvidadas, pero que nunca dejarán de formar parte de la historia más grandiosa de la época dorada de Hollywood. Les estoy hablando de la película Gilda (1946) que dicho canal aprovechó para proyectar por el centenario del nacimiento de su estrella femenina Rita Hayworth (Actriz estadounidense de descendencia española, inglesa e irlandesa. Una actriz de una enorme belleza y atractivo, que se hizo inmortal gracia a Gilda, pero que también trabajo en otras grandes películas como Sólo los ángeles tienen alas, Sangre y arena, Las modelos, La diosa de la danza, La dama de Shanghái, Salomé, Pal Joey, Mesas separadas, Llegaron a cordura y El fabuloso mundo del circo). Esta película fue dirigida por Charles Vidor (Director de origen húngaro, que dirigió dos obras maestras como Gilda y Adiós a las armas. Dentro de su filmografía encontramos además de estas obra magistrales, Los desesperados, Las modelos, Tempestad en Oriente, Rapsodia, Quiéreme o déjame, El cisne y La máscara del dolor). Junto a Rita Hayworth nos encontramos a Glenn Ford (Actor de origen canadiense, ganador de un Globo de Oro por el musical Un gánster para un milagro. Pero especialmente recordado por la película Gilda. Su carrera duro unos cincuenta años, siendo uno de esos actores más prominentes de la Edad de Oro de Hollywood. Entre sus películas más destacadas podemos contar con Los sobornados y Deseos humanos ambas de Fritz Lang, Los cuatro jinetes del Apocalipsis, El desertor de El Álamo, El tren de las 3:10, El último torpedo, Cimarrón, ¿Arde París?, La batalla de Midway, Superman y Exterminio).

En la película Gilda nos encontramos un
film de cine negro, donde Johnny Farrell (Glenn Ford) es un jugador norteamericano de poca monta que acaba de llegar a Buenos Aires (Argentina) y es rescatado de un intento de asalto por Ballin Mundson (George Macready) que es propietario de un casino que decide convertirle en su mano derecha. Cuando Farrell descubre que su patrón está casado con Gilda (Rita Hayworth) su antigua amante a la que acabó odiando, todo se complica en la vida de ellos. Donde el odio mutuo a veces atraviesa la línea de una pasión amorosa contenida, debido a la lealtad que le procesa Johnny a su salvador Ballin Mundson, pero cuando este desaparece tras descubrirles besándose y se le da por muerto, terminan casándose. Pero lo que no se imaginan, es que sigue vivo y planea una venganza contra ambos.

Esta película será recordada porque la censura española la prohibió en su momento debido al striptease que hace Rita Hayworth, al quitarse un simple guante, o a la famosa escena de la bofetada que Glenn Ford le da a Gilda en una escena del film, lo que haría saltar las chispas del machismo, pero debemos recordar que unas escenas anteriores, es Gilda la que le da una buena bofetada a Johnny Farrell, lo que en cierto modo prueba que ella se iguala a él, y como da, puede recibir. De este largometraje se extraen un par de canciones que fueron grabadas en playback y cuya voz original es la de Anita Ellis, como fueron “Amado mío” y “Put the blame on mame”.

Como detalle debemos recordar que cuando Glenn Ford recibió el premio Donosti del Festival de cine de San Sebastián en 1987, eligió que entre todas sus películas se proyectara Gilda para el homenaje.

Que se puede decir de esta película, salvo que todo en ella se hizo con enorme calidad, que las interpretaciones son sublimes, llenas de ese glamour tan magnífico que hizo enamorarse a muchas generaciones de Gilda, donde la maestría se desborda en cantidad, donde podríamos incluir a esta película en la lista de las diez obras maestras que nos ha regalado el Séptimo Arte durante su época más dorada e inolvidable. Todos quisiéramos una Gilda en nuestra vida, aunque como decía ella misma, nadie quería a Rita Hayworth, pero si a su personaje inmortal de Gilda.

Una obra maestra que nadie debe perderse al menos una vez en la vida, dado que en ella, descubrirá el cielo del mejor cine realizado.

 

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