Gran Hotel (1932)

Una reseña de Ricardo Campos Urbaneja.

Nos encontramos en pleno Berlín, a principios de los años 30 del pasado siglo. Dentro de uno de los más esplendorosos y distinguidos hoteles de Europa, conocido como EL GRAN HOTEL, que esta inspirado en el Hotel Adlon del barrio berlinés Unter der Linden. Este largometraje es una adaptación al cine, basada en la obra teatral de 1930 del mismo título, que previamente también fue extraída de una novela de 1929 Menschen in Hotel de  Vicki Baum. Esta película es a la fecha, la única película ganadora de un premio de la academia a la categoría de mejor film, sin haber sido designado a nada más.

Gran Hotel (1932) Es una serie de historias entrecruzadas dentro de las paredes del hotel, que dirigió Edmund Goulding (Un director británico, que se le recuerda especialmente por sus películas realizadas en los Estados Unidos, más que por sus trabajos en Gran Bretaña. Donde cabe destacar las siguientes películas además de la que voy a hablarles, por Amarga Victoria (1939) donde dirigió a Bette Davis y Humphrey Bogart, El filo de la navaja (1946) en la que tuvo bajo sus órdenes a Gene Tierney y Tyrone Power, además de Los ángeles del infierno (1930) –codirigida junto a Howard Hughes, Una noche en la ópera (1935) con los hermanos Marx, entre otras menos recordadas. Para esta película contó con un elenco de actores y actrices hoy en día, muy recordados por sus interpretaciones siempre sobresalientes, como la divina Garbo, los actores John Barrymore (Actor norteamericano, que se conocía por sus rasgos armónicos como “El gran perfil” que fue hermano de Lionel y Ethel Barrymore, y es el abuelo de la famosa actriz de la actualidad Drew Barrymore. Murió cuando tenía 60 años, debido al alcoholismo irrefrenable que tenía. Dentro de su filmografía muda podemos destacar una versión del Doctor Jekyll y Mister Hyde, una película sobre Sherlock Holmes, un Don Juan, Moby DickTempestad, ya dentro del sonoro la Gran Hotel, Arsene Lupin, Topacio, Romeo y Julieta, The Great Man Votes, María Antonieta, Romance in the Dark, La mujer invisible, y una serie de películas tituladas Buldog Drummond), junto a él encontramos a su hermano Lionel Barrymore (Actor norteamericano, que ganó la estatuilla por su formidable interpretación de un abogado alcohólico en Alma libre (1931), era el hermano mayor de John y Ethel, interpreto al malvado Rasputin and the Empress, junto a sus dos hermanos. Aunque se le recuerda especialmente durante los años 30 y 40, por sus papeles de un anciano gruñón, normalmente dulce, en películas como La isla misteriosa, Gran Hotel, Cena a las ocho en la que participo su hermano John, Capitanes intrépidos, Duelo al sol y Key largo, aunque por se le recordará mucho más por Vive como quieras siendo el abuelo al que cariñosamente le llamaba Grandpa (El abuelo) su nieta Alice Sycamore (Jean Arthur), también hizo del malo más grande del cine en la magistral película ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra, entre otras de sus películas podemos destacar La mujer adora los brillantes, Mata Hari, Alma libre, Remordimiento, Honrarás a tu padre, La isla del tesoro, El héroe público número 1, David Copperfield, Camino a la gloria, Saratoga, Margarita Gautier, Un yanqui en Oxford, Cayo Largo, Estrella del destino… Como podemos comprobar tiene una extensa y formidable filmografía. También realiza un papel soberbio de persona mala y egoísta, Wallace Beery (Actor norteamericano, ganador de una estatuilla por su papel en The Champ (1931), pero recordado especialmente por su interpretación de Long, John Silver en La isla del tesoro así como por haber actuado en un total de más de 200 películas a lo largo de un periodo de 36 años de carrera. Lo que se podría pensar que es todo un record en la historia del séptimo arte, pero de todas esas películas podemos quedarnos con Gran Hotel, La isla del tesoro, Los cuatro jinetes del apocalipsis (muda, junto a Rodolfo Valentino), El mundo perdido basada en la novela de Sir Arthur Conan Doyle, Los seis misteriosos, Titanes del cielo, Cena a las ocho, ¡¡Viva Villa!! , Nido de águilas, Mares de China, A Message to Garcia, Redención, Así son ellas, entre otras más. Para concluir con tal elenco de actores y actrices, nos encontramos además de a la Garbao, con una jovencísima y guapísima Joan Crawford (Actriz norteamericana de Texas, ganadora de una estatuilla en 1945, por Mildred Pierce y un globo de oro Cecil B. DeMille, a su trayectoria exitosa. Comenzó siendo bailarina, tras ser camarera.  Para terminar siendo una actriz memorable, al ser contratada por la Metro Goldwyn Mayer, convirtiéndose en una estrella junto a las otras actrices de la productora como la Garbo, Marlene Dietrich, Myrna Loy, Bette Davis y Katherine Hepburn.  Su primera película en el sonoro fue La fierecilla, pero su voz al ser potente y expresiva, le permitió continuar con su carrera de actriz sin mayores problemas. Aunque fue una mujer de enorme carácter, competitiva, exigente, apasionada en su trabajo, que según se sabe por amigos íntimos suyos, debía tener una personalidad bipolar, era una obsesiva con la pulcritud, adicta al alcohol y manipuladora. Pero debemos quedarnos por sus interpretaciones magistrales, como en Alma de bailarina, Vivamos hoy, Encadenada, Así ama la mujer, La pícara hermosa, La novia vestida de rojo, Mujeres, Un rostro de mujer, Todos besaron a la novia, Alma en suplicio, Entre el amor y el pecado, Flamingo Road, Johnny Guitar, La historia de Esther Costello, ¿Qué fue de Baby jane?, Jugando con la muerte, entre otras memorables aportaciones al cine.

Como hemos hablado con anterioridad, en Gran Hotel, vemos una escena mítica donde una serie de personajes están hablando por teléfono, en las diferentes cabinas del hotel. Donde podemos ir descubriendo siguiendo el hilo de las diferentes conversaciones quiénes son cada uno de ellos, y como el destino ha querido que se encontrasen todos en ese Gran Hotel, por diferentes circunstancias. De primeras vemos al doctor Otternschlag (Lewis Stone) un hombre con el rostro desfigurado tras la primera guerra mundial, que observa a la gente que viene y se va, de un hotel donde nunca ocurre nada. Al barón venido a menos Félix von Geigern (John Barrymore) que desperdició su fortuna a las cartas, convirtiéndose en ladrón de joyas ocasional, que se hace amigo de Otto Kringelein (Lyonel Barrymore), un contable que ha decidido pasar sus últimos días de vida, dado que se esta muriendo, derrochando todos sus ahorros sin privarse de nada, viviendo el tiempo que le quede a cuerpo de rey, con todos los privilegios y comodidades. Luego tenemos al Director General Preysing (Wallace Beery) para el que trabajo el pobre desgraciado de Otto Kringelein, que se encuentra en el hotel para cerrar un importante trato de negocio que le hará ganar mucho dinero, y decide contratar para la ocasión a la taquígrafa Flaemmchen (Joan Crawford) que es joven, guapa y por la que siente una fuerte atracción a pesar de estar casado. Ella acepta el trabajo, aunque su mayor deseo es llegar a ser actriz y al mostrarle algunas fotos suyas, para las que posó, esta dispuesta a ofrecerle algo más que escribir si le ayuda a ascender en su carrera como actriz.

Un huésped famoso que también se hospeda en el Gran Hotel, es la bailarina rusa Grusinskaya (Greta Garbo) cuya carrera está en decadencia. Mientras se encuentra en el teatro para una representación, el barón accede a su habitación para robarle las joyas. Ella regresa antes de tiempo y decide esconderse, pero al escucharla hablar de suicidio decide descubrir su presencia para salvarla la vida. Surgiendo de pronto una historia de amor entre ambos, que durará toda la noche, dejándoles una huella imperecedera. Por lo que el barón decide devolverla las joyas, y ella termina perdonándolo y le invita a ir con ella a Viena. Dado que no puede robarla a su amada, ni tampoco aceptar su dinero para cubrirle la deuda de juego, busca de manera desesperada el capital que necesita, incluso se lo quita a su amigo Otto, tras unas partidas de éxito a las cartas, pero al ver la desesperanza de aquel pobre hombre, decide devolvérselo fingiendo que lo ha encontrado en un sitio donde no habían mirado previamente. Mientras tanto Preysing debe viajar a Londres para cerrar unos negocios que le ayuden a salvarle de la ruina, y decide llevarse con él a su taquígrafa Flaemmchen. Pero en el momento en que están en la habitación el barón accede al dormitorio de él, para robarle y conseguir ese dinero vital, pero es descubierto por Preysing, que tras una breve conversación caballerosa por parte del barón pero más violenta por parte del otro, este termina golpeando brutalmente y matando al barón. Al verse descubierto de su taquígrafa, intenta convencerla para que le cubra en su asesinato, ella decide buscar a Otto, que viendo la situación se lamenta por la muerte de su amigo el barón, que no merecía la muerte por robar, sabiendo lo desesperado que debía ser su situación para robar. Preysing intenta comprarle de manera desesperada pero este no accede, y logra informar a las recepcionistas del hotel de lo sucedido, por lo que finalmente se llevan arrestado al Director General Preysing. Grusinskaya parte en dirección a la estación del tren, celebrando el maravilloso día que hacia, sin conocer la muerte de su amado. Dado que se lo han ocultado todo su sequito e incluso la misma gente del hotel, mientras tanto Otto kringelein se ofrece para cuidar a Flaemmchen el poco tiempo que le quede de vida, disfrutando de ese dinero que tenía, con el que podrían vivir felices un largo tiempo, hasta que el dejase el mundo. Pero ella sugiere en buscar una cura para su enfermedad el tiempo que estén juntos.

Al salir del hotel y ver su enorme generosidad con el personal, de allí podemos ver como al principio de la película al doctor Otternschlag, que lo observa todo nuevamente, el como viene y se va la gente, diciendo una frase dentro de una escena, que forma parte del séptimo arte de nuestras vidas “Gran Hotel. Siempre es lo mismo. La gente viene. La gente se va. Nunca sucede nada”.

 

Alfred Rushoford Greason, de Variety, afirmó que la película “puede que no satisfaga del todo a los espectadores que estaban fascinados por su hábil dirección escénica y su actuación moderada, pero atraerá y sostendrá al público más amplio al que ahora se dirige”. Añadió “El drama se desarrolla con una velocidad que nunca pierde su control, incluso durante la duración extrema de casi dos horas, y hay un patrón cautivador de comedia inesperada que lo recorre todo, siempre fresco y siempre oportuno”. Lo que ha demostrado el tiempo, es que no le faltaba razón alguna, pues los años como al buen licor, le ha sentado genial a esta obra maestra del cine.  Esta película tiene recientemente una alta calificación en la web Rotten Tomatoes, donde ha conseguido ser una entretenida muestra de la época pasada de un Hollywood dorado. Donde Edmund le supo dar a la Garbo un papel digno de su talla como actriz, con un ingenioso juego de cámara para mostrarnos las mejores escenas del hotel desde la última planta y viendo la altura existente hasta el hall de la recepción. Pero al ser un film donde se rodaban distintas historias entrelazadas entre si, provocaba una variedad de cortes siempre necesarios, pero que entonces era más complicado dada la artesanía de aquellos largometrajes. Pero todo ello no quita, que estamos ante un drama absorbente que nunca pierde comba, manteniendo esa clase glamurosa de un cine lleno de excelencia.

 

Sobre los actores podemos decir, que Greta Garbo, Joan Crawford y John Barrymore, al igual que Lewis Stone, realizan unas actuaciones correctamente perfectas llenas de maestría, pero cabe destacar la interpretación de malo de Wallace Beery, que lo borda con solvencia fantástica, y en especial la de Lyonel Barrymore, mostrando la tragedia de un hombre explotado laboralmente, que sabiendo que va a morir pronto, nos muestra la cara de la inseguridad humana, de la desesperanza al límite, y de esa ternura entrañable y cariñosa, que sabe caer bien a todos, al ganarse sus corazones por la simpleza de su personalidad confiada, pero de gran corazón, que a pesar de haber sufrido tanto, no cambio con los años, manteniendo sus ideales intactos a pesar de ser considerado un número más en la vida de su jefe, con el que mantiene unas soberbias luchas interpretativas de hombre que ya esta harto de verse pisado por esa víbora empresarial. ¡Magistral Lyonel!

Gran Hotel, es esa obra MAESTRA que nadie debe dejar de verla aunque sólo sea una vez en la vida. Dado que les mostrará a un elenco de actores con mayúsculas, y una historia que les mantendrá sentados al asiento, debido a las historias que se entrelazan, para fusionarse en un desenlace magnífico. ¡No se la pierdan! sería imperdonable.

 

    

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