Hogar, dulce hogar (1952)

Una reseña de Ricardo Campos Urbaneja.

Quisiera hablarles de Hogar, dulce hogar (1952), dirigida por Norman Taurog (director especialmente conocido por haber dirigido en seis películas durante la década de los años cincuenta, a una pareja cómica mítica como fueron Jerry Lewis y Dean Martin, al igual que hizo con el Rey del Rock, el inmortal Elvis Presley, al que dirigió durante la década de los sesenta en nada menos que nueve films. Aunque recibió el Óscar de la Academia por la segunda película que dirigió a principios de los años treinta, como fue Skippy (1931), pero su filmografía incluye otras muchas películas como Huckleberry Finn, Las aventuras de Tom Sawyer, Forja de hombres, We´re Not Dressing, Please Believe Me, entre otras con actores históricos del cine que fueron celebridades entre la juventud de los años cuarenta como Judy Garland y Mickey Rooney).

Pero la película de la que quiero hablarles la realizó antes de comenzar con la pareja Lewis y Martin, donde reúne en el reparto a un matrimonio tanto en la vida real como en el rodaje de dicho largometraje. Donde Cary Grant interpreta el papel de <<Poppy>> Rose y la que fue su tercera esposa, la actriz también de origen inglés, Betsy Drake (Actriz que trabajo en dos ocasiones con su esposo, previamente en el film titulado En busca de marido y posteriormente en esta de Hogar, dulce hogar, aunque también hizo alguna otra como Intención de matar, Niña bonita, La segunda mujer entre otras que han sido olvidadas con el tiempo) en esta ocasión hace de su esposa Anna Rose, una mujer impulsiva y generosa, que no puede controlar su necesidad de ayudar a los más necesitados, sean animales o niños. A pesar de que ya tienen tres hijos propios, no puede controlar su buen corazón y su necesidad de dar cobijo a todo ser viviente. De entrada sus vidas se ven sorprendidas cuando la Señorita Kenyon (Lurene Tuttle) que lleva un centro de acogida con algo de ayuda social, se presenta de forma inesperada con Jane (Iris Mann), una niña de trece años que sufrió la separación de sus padres y el posterior abandono de su madre. Al principio se queda durante dos semanas a prueba, pero que finalmente se gana a pesar de una inicial resistencia por parte de Jane, al desconfiar de ellos y de todo el mundo, el corazón de cada uno de los miembros de la familia. Pero ahí no termina la historia, dado que el padre toma la determinación de no jugar más a ser el padrino de jóvenes con problemas, pero su mujer le informa que van a acoger durante sus vacaciones familiares a un niño llamado Jimmy-John (Clifford Tatum Jr), a lo que <<Poppy>> se opone de inicio y se presenta en el centro, pero al ver que tiene problemas ortopédicos y que es un problema para la autoridades del centro, se compadece de él y decide aceptar el reto de tenerle entre los suyos. Al principio supone un niño complicado que no dice palabra alguna y no se integra con el resto, pero poco a poco y con esfuerzo se ganan su confianza y se van conociendo mejor. El joven Jimmy-John no sin dificultad pero con un espíritu luchador, logra aprender a andar en bici, también termina por saber leer gracias a la ayuda de Anna Rose y, en una ceremonia de los Boy-Scout le otorgan la mayor distinción que se puede dar, la de ser nombrado el Águila Scout. Todo ello dentro de un entorno, en el que previamente la mujer acogió a un pobre conejito que resulto ser hembra y que tuvo varios más con el tiempo. Un ambiente entrañable, dentro de una comedia para el disfrute de toda la familia.

Hogar, dulce hogar es una deliciosa comedia doméstica, excelentemente producida por Henry Blanke y dirigida con mucho cariño por Norma Taurog. Nos encontramos a un Cary Grant realizando una interpretación ingeniosa y divertida, pero siempre real. Donde Betsy Drake esta sublime en el papel de la joven ama de casa, bondadosa, seria, bonita y con un corazón que no se rinde ante nada. En la que vemos los problemas diarios que tiene una familia típica con las dificultades que conlleva hacerse cargo de unos niños que se ven en una casa ajena, con personas desconocidas. Donde se van adaptando progresivamente con cariño y mucho amor.  Esta película la considero muy instructiva en el sentido de la enorme diferencia existente, en la manera en que se tratan a los hijos americanos y los europeos. Uno pensaría que todo el film es algo exagerado, pero muchas otras películas americanas hacen pensar que no es así.

Como connotación añadida, Hogar, dulce hogar recibió una me

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