Peter Strickland sorprendió a propios y extraños hace 6 años con Berberian Sound Studio y ahora intenta hacer lo propio con In fabric. Él mismo dirige y escribe esta macabra idea dividida en dos historias.

SINOPSIS
“In Fabric” transcurre sobre el telón de fondo del ajetreado periodo de las rebajas de invierno en unos grandes almacenes y sigue los pasos de un vestido maldito conforme pasa de mano en mano, con devastadoras consecuencias.

 

La idea de poder disfrutar de un terror en la sección oficial de un festival de cine tan prestigioso como el de San Sebastián convertía In fabric en todo un morbo generalizado, con un auditorium del Kursaal lleno casi hasta la bandera. No acabó así de lleno, eso también os digo.

Strickman lo que nos trae realmente son dos mediometrajes unidos para hacer lo que se llama un largometraje, con un vestido rojo de por medio, y mucho humor negro, pero lo que se dice terror, más bien poco.

La primera historia se centra en una mujer que compra dicho vestido rojo en unas rebajas, en unos grandes almacenes donde cada persona que trabaja tiene mayor cuelgue mental, empezando por la dependienta y llegando hasta el dueño. Momentos como el del ritual del maniquí con vagina hacían que no pocos espectadores comenzasen a abandonar sus butacas y saliesen escaldados de la película; y ya durante la misma escena con el octogenario dueño masturbándose fue el acabose. Muy provocadora y en cierto modo necesaria que en este festival haya habido una película tan atrevida. Pero la osadía por sí sola no siempre funciona.

El primer (bajo mi punto de vista) mediometraje me llega a confundir realmente sobre si es un homenaje al cine giallo de Dario Argento, Sergio Martino, Lucio Fulci y compañía, o sin más es una burda copia hacia ese subgénero. Quiero y pretendo pensar en lo primero. Aún así es como si esta película ya la hubiese visto antes. Una buena música que perturba, planos extraños donde el director corta cabezas al tuntún, pequeños momentos supuestamente terroríficos cuya máxima tensión se centra en un par de subidas de audio y efectos de sonido de acorde a aquel cine de los años 70. Me quedo con las actrices Sidse Babett Knudsen y Marianne Jean-Baptiste, quienes realizan un enorme trabajo interpretativo.

La segunda historia comienza con una despedida de soltero, donde al novio le hacen ponerse el vestidito de marras que previamente había comprado uno de los amigos del novio en una tienda de segunda mano. Vomitona explícita incluída, la fiesta se va un poco de madre y acaba con una resaca enorme. Se va a casar con su novia de toda la vida, de 17 años de relación (Hayley Squires, quien realiza otro gran papel en la película) y la novia, al ver el vestido decide quedárselo, pero claro, pasarán cosas también con el vestidito rojo.

Esta historia tiene un toque muy de autor, bastante más peculiar que la historia predecesora, pero tampoco es como para echar cohetes; lo primero que me vino a la mente es si este señor, Strickland, hace su propio cine o se basa en otro tipo de cineastas, puesto que esta parte es tan Lars Von Trier que si me dicen que la primera historia era de Dario Argento y esta segunda del tito Lars, me lo creería de lejos.

Por lo tanto, personalmente considero una cierta falta de originalidad, pero eso sí, el guión está plagado de buenos, buenísimos diálogos y la música, sencillamente es espectacular. Un aprobado bastante justito para este intento de querer vendernos un terror que no existe.

 

RESEÑA

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here