Anoeta volvía a responder en un nuevo partido donde los socios txikis dejaban sus txartelas, en un ejercicio de obligado cumplimiento, y sin poder presenciar los avances que el nuevo Anoeta va poco a poco realizando. Pero como el estadio, la liga está en continua remodelación hacia un modelo de liga lejano a aquel deporte que enamoraba por su energía en los campos, el bocadillo para el descanso y una dosis de cercanía a todos los públicos.

La Real se plantaba en el sexto partido en casa, con un once en el que se veían cambios obligados, por las ausencias de Aritz e Illarramendi, con la entrada de Zaldua y Zurutuza.  Januzaj tendría la primera ocasión en el minuto 3, que le daba al poste, tras un “regalo” de la defensa rival. Emre Mor tendría una ocasión que no supo rematar sólo en el área y Juanmi otra en una vaselina en el 11, que Sergio atajaría. Un minutos después, la afición de Anoeta protestaba la gestión de Tebas en los horarios de la liga, mientras los comentaristas trataban de hablar de cualquier otra cosa, y desviar las cámaras a la protesta. Poco les importará, pero había que hacerse notar.

Anoeta rugía y eso parecía dar fuerza a los jugadores, que se mostraban bien posicionados ante un Celta que trataba de sacar el balón siempre jugado. Oiarzabal tendría dos ocasiones en el 14 y 16, en las que no fue capaz de marcar; y en el 19 llegaría la mejor ocasión del Celta, con un Aspas que resbalaba cuando se quedaba sólo ante Moyá.  La Real se encomendaba al césped blando que dejó como herencia el partido de rugby, pero seguía con su planteamiento. Juanmi tendría una doble ocasión en el 24, con un remate atajado por el portero y un remate acrobático del que Willian José no fue capaz de creer en la afortunada presión de Juanmi, y el balón se paseó delante de la portería. En el 33 Juanmi avisaba con un gol en fuera de juego,  en un gran pase al espacio de Januzaj; pero en el 36 la Real marcaba el primer gol, tras una carambola de ocasiones, en las que al final Oiarzabal fue quien acertó en la ocasión menos clara.  La Real había presionado muy bien al Celta, provocaba el error del defensa, y en el primer remate el portero paraba el tiro de Willian José, Juanmi lanzaba a portería que sacaba bajo palos un defensa y al final Oiarzabal remataba con poco ángulo a la red. Se hacía justicia por lo visto hasta ese momento, y la primera parte finalizaba con una única ocasión más de Juanmi que no llegaba a rematar tras una buena jugada de Oiarzabal.

En la segunda parte el Celta movía ficha, con la entrada de Maxi por Emre Mor, y sin tiempo a nada, Zurutuza remataba a bocajarro un magnífico centro de un Januzaj exquisito. Un obús lanzaba a la Real hacia la victoria, y golpeaba con el 2-0 a un Celta que necesitaba ir más a por el partido. Pero la Real seguía en su línea, y Zurutuza debió pensar que era su día del gol, y remató en el 52 al larguero un buen centro. En el 60 nuevamente Januzaj regalaba un buen pase a Zaldua, que caía en el área en una carga legal según el Var. En el 62 Merino volvía a jugar dos meses después, por un Januzaj que comenzaba a tener dificultades físicas, y salía ovacionado por un Anoeta que se rendía a su juego. Merino se posicionaba por delante y trataba de agradar dando movimiento al balón, y en sus botas salió una combinación  con Zaldua, que Juanmi no remataba por poco.

La Real seguía jugando bien y el Celta no era capaz de crear peligro. Theo tendría una ocasión en el 66 en la que se durmió, en el 67 Merino remataba con energía un corner y en el 69 Oiarzabal sacaba sin peligro una falta en el lateral del área, en la que previamente Zaldua fue objeto de falta en una gran internada.  En el 71 Zaldua asistía a Oiarzabal, al que le quitan el balón de los pies. La Real jugaba bien y Garitano pensó que lo mejor era sentenciar el partido, dando entrada en el 78 a Sandro por un Zurutuza ya fundido, y Merino bajaba a posicionarse junto a Zubeldia. Pero ello pareció ser el revulsivo que necesitaba el Celta, y en el 82 Maxi Gómez marcaba de cabeza un gol que despertaba todos los miedos en Anoeta. La Real no se había merecido tal golpe, pero el 2-0 era peligroso. y sólo quedaba mantener el marcador con un Celta que se iba a volcar sobre un Moyá que había sido un espectador hasta el momento.

En el 84 Zaldua se iba al banquillo con problemas musculares y daba entra a Gorosabel, con el objetivo de cerrar su banda y dar respiro en las subidas al equipo. Y así fue, en el 91 Gorosabel descongestionaba su banda para centrar a Willian José que pareció no creerse que iba a tener la primera ocasión clara en su cabeza, pero el balón se fue al final a corner. Poco antes Sandro vio una “dulce” tarjeta amarilla al cortar una peligrosa contra del Celta, haciendo falta a Aspas. En el 92 Oiarzabal veía una tarjeta por perder tiempo en el saque de corner, y la Real tendría la última ocasión en una combinación en la que la Real se gustó, y en una combinación de Sandro y Willian José, el intento de vaselina de Juanmi fue despejado a corner por el portero. Y así finalizó el partido, con la primera victoria en casa tras seis partidos, y con la sensación de que esta Real va a más una vez recuperadas algunas piezas importantes para Garitano.

La Real se quitaba la ansiedad de no ser capaz de ganar en casa, pero la realidad era que había anulado al Celta con una buena presión de todo el equipo, no dio opciones a un Celta que trataba siempre salir con el balón jugado y al que sólo se le vio con opciones en el final del partido donde el empuje les llevó a un 2-1 que no hacía justicia a lo visto hasta ese momento. Pero la Real finalizó el partido con oficio, algo que hasta el curso pasado no se veía, y eso, es mérito de un Garitano que sin hacer mucho ruido posiciona al equipo en un juego más solido, con una buena defensa y confiando en el bloque. Hoy faltaban Illarra y Aritz, pero el equipo supo jugar sus cartas.

Ahora la Real duerme en una octava posición, a 1 único punto de un Real Madrid que cierra los puestos de Europa y a 8 puntos de un Athletic que abre los puestos de descenso, en una liga loca en la que el Var y los horarios son la comidilla de cualquier tertulia futbolística. Ahora toca ir a Sevilla a hacernos nuevamente fuertes a domicilio, ante un Betis que se las prometía felices por estar en Europa, pero que coquetea con la zona templada de la tabla, y al que le espera este jueves un nuevo partido europeo. La Real ha vencido en 4 partidos como visitante, con un empate y dos derrotas a domicilio. Ahora toca ser ambiciosos y mirar hacia arriba, en esta liga que en pocos partidos puede suceder cualquier cosas por la igualdad  existente

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