La exótica (1945)

Por Ricardo Campos Urbaneja.

Estamos ante una película de magnífica escenificación, de la mano del gran director que fue Sam Wood (Productor, escritor, director y en menor medida actor. Dentro de las películas que dirigió o formó parte de la dirección, podemos contar varias obras inolvidables y maestras, como Una noche en la ópera, Un día en las carreras, Horizontes de gloria, Lo que el viento se llevó, Caballero y ladrón, Por quién doblan las campanas, etc…), que contó con una pareja soberbia del cine clásico. Con nada menos que Gary Cooper e Ingrid Bergman de los que ya les he hablado en reseñas anteriores de Entre la espada y la pared y Luz que agoniza respectivamente. Junto a ellos, se suman como pareja estelar John Warburton (Actor británico que trabajó en diversas películas, como Un estudio en escarlata, Al este de Sumatra, King Rat, Funny Girl, Agente confidencial, etc… Pero también se dejó ver en algún capítulo de Perry Mason y en Star Trek), Florence Bates (Actriz estadounidense, que trabajo en varias películas míticas como Rebecca, Mr. Lucky, Mi querida secretaria, La historia de San Francisco, etc…), Jerry Austin y Flora Robson (Actriz inglesa, que en una breve pero variada serie de películas, como Cumbres borrascosas, César y Cleopatra, Narciso negro, Romeo y Julieta, 55 días en Pekín, Siete mujeres, Alicia en el país de las maravillas, Furia de titanes, etc…), que conforman un reparto excepcional dentro de este excelente largometraje.

Donde se cuenta como Clio Dulaine (Ingrid Bergman) es hija medio criolla e ilegítima de un aristócrata de Nueva Orleans, que regresa a esta ciudad desde París tras la muerte de su madre para vengarse de la altanera familia de su padre. Le acompañan en el viaje una extravagante hégira de sirvientes, Angelique (Flora Robson) y Cupidon (Jerry Austin) un enano. Cuando llegan a Nueva Orleans conoce un alto y atractivo jugador tejano, que se llama Clint Maroon (Gary Cooper), con el que coquetea de vez en cuando mientras sigue persiguiendo su principal objetivo, la venganza. La familia Dulaine para deshacerse de ella, deciden darla diez mil dólares, pero no sin antes imponer una serie de deshonrosas condiciones, como enteran a su difunta madre en el panteón familiar. Clint Maroon que se ha visto involucrado en demasía en su relación con Clio, se siente desencantado por el egocéntrico oportunismo  que ella muestra y decide largarse a Saratoga Springs, lugar predilecto de millonarios y aventureros de todas clases. La codiciosa Clio acaba siguiéndole, pretendiendo cazar a un magnate del ferrocarril y rico terrateniente, Bart Van Steed (John Warburton), aunque sin olvidarse de seguir pendiente y coquetear en cierto modo con Clint Maroon por el que siente una fuerte atracción, pero que no le ofrece la seguridad económica y social que anda buscando. Ella sigue pretendiendo al magnate Bart, entre coqueteo y rechazos con desdén. Ante esto la señora Bellop (Florence Bates) que admira el espíritu de Clio, se ofrece a ayudarla nuevamente pero sin contar con el dinero post-matrimonial que le pedía al principio. Mientras tanto Clint no sabe si las maquinaciones de Clio, entre los miembros de la alta sociedad le divierten o molestan.

En ese momento hace apto de presencia la madre del joven magnate, Clarissa (Ethel Griffies) cuestionando el pasado y las intenciones de Clio. Sin embargo la señora Bellop da la cara por ella. Entre tanto Clio va haciendo progresos con Van Steed, que la pide en matrimonio aun conociendo su pasado. Pero ella descubre que Clint ha salido a pelear en una lucha por el control de la línea del ferrocarril, que beneficiara enormemente a Van Steed. Y al enterarse de que puede haber muerto o estar herido, junto a su sirviente Cupidon, se da cuenta de que tal vez ame a Clint Maroon. Lo que termina por confirmarse cuando le ve entrar maltrecho y herido, sosteniendo de un brazo a Cupidon. Por lo que decide abandonar al millonario e irse definitivamente con el jugador tejano Clint.

Esta película aunque se realizo realmente en 1943, tardó dos años en ser estrenada en los cines. Sobre La exótica (1945) podemos decir que estamos ante un melodrama, que incluye un interludio en forma de burlesca sátira social, donde podemos ver a los actores moverse con enorme soltura. Ingrid Bergman, esta pizpireta y morena para su personaje, haciéndolo muy creíble, en el que su interpretación es magnífica, briosa y versátil, que le hace a uno creer que se trata de una auténtica criolla. Donde su pareja de baile, Gary Cooper, que nos ofrece una espléndida y sobresaliente interpretación, de un tejano jugador que además le gusta la aventura y el riesgo.

Aunque la película dura algo más de dos horas, se hace amena debido a la buena utilización del argumento y de la trama, que la hacen un film entretenido y atractivo. Pues Ingrid Bergman es una rareza del Hollywood, ya que es una mujer de gran belleza que tiene problemas a la hora de cambiar de personalidad si así lo exige el guión. Como en este caso donde se aleja de sus habituales personajes llenos de virtuosismo noble, pudiendo ser irresistible como una mujer seductora, que hace quinceañeras a la mayoría de las bellezas del Hollywood del momento. Así que La exótica (1945) a pesar de alguna crítica desfavorable en el The New York Times de su época, también contó con el beneplácito de otros sectores críticos. Pero como es un gran clásico de su tiempo, merece un notable alto, donde podemos disfrutar de dos leyendas siempre vivas y eternas, de la mejor cosecha que nos dio el cine más dorado.

 

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