La mujer del obispo (1947)

Una reseña de Ricardo Campos Urbaneja.

Aunque todavía no nos encontremos en plenas fechas navideñas, les quisiera hablar de una película que siempre formara parte de la programación cinematográfica de dichas festividades. Les estoy hablando del clásico navideño La Mujer del Obispo (1947) basada en la novela de Robert Nathan The Bishop´s wife (1928), algunos especialmente se acordaran de la versión más moderna del año 1996, protagonizada por el doblemente oscarizado Denzel Washington (como actor de reparto en Glory y como principal en Día de entrenamiento), la fallecida actriz-cantante de portentosa voz Whitney Houston y Courtney B. Vance, dirigida por Penny Marshall. Aunque les quiero hablar de la adaptación más clásica, dirigida por el Director alemán Henry Koster (The Robe, Harvey, El favorito de la reina y Prometidas sin novio entre otras muchas) y protagonizada por el actor fetiche de Alfred Hitchcock y favorito mío desde que era un chavalín, Cary Grant, que fue oscarizado de forma honorífica en 1970, el también actor británico David Niven (La Vuelta al Mundo en 80 días, Los Cañones de Navarone, 55 días en Pekín y Mesas separadas por la que ganó el Óscar en 1958, entre muchas otras que forman parte de la historia del séptimo arte) y la actriz Loretta Young (El extraño, Hablan las campanas y Un destino de mujer por la que ganó el Óscar en 1947, una actriz que hizo sus primeras apariciones en cortos y películas durante los inicios del cine mudo y sobrevivió como la Garbo a la llegada del sonoro.

La historia trata del un Obispo llamado Henry Brougham (David Niven) que necesita fondos para construir una nueva catedral y, viéndose agobiado  por el trabajo, la difícil tarea que tiene por delante para conseguir la ayuda que necesita, se le suma la sensación de estar perdiendo la fe, y de creer que su matrimonio está fracasando, por lo que realiza una suplica desesperada a Dios para que le mande algo de ayuda, para lo cuál se le envía un ángel llamado Dudley (Cary Grant), una ángel que al principio le cuesta asumir a Henry de que sea quién dice ser, pero va dejando muestras de quién es cuándo las considera necesarias, ante la incredulidad de algunos de los personajes como el propio Henry, el Profesor Wutheridge (Monty Woolley) al que ayudará dándole seguridad para un proyecto que tenía en mente, e incluso a un taxista llamado Silvestre (James Gleason) para que pudiese patinar sobre hielo, sin riesgo a caerse, creando un entorno entrañable con escenas divertidas, en las que no faltará algo de romanticismo que intentara aportar a la vida de la esposa del Obispo, Julia Brougham (Loretta Young), lo que provocará un sinfín de momentos de celos en Henry, al ver como tanto su esposa, su hija Debby (Karolyn Grimes), el perro de la familia, el servicio y demás personas de su entorno, sienten una especial atracción hacia Dudley, dejando momentos verdaderamente divertidos. Pero todo ello no le desviará de seguir trabajando para conseguir los fondos de su catedral por mediación de ceder a algunas exigencias dela Señora Hamilton (Gladys Cooper) que le donará los fondos necesarios para construirla. Pero Dudley algo más tarde conseguirá convencerla utilizando un amor de su pasado, para que en vez de agradar a Dios y engrandecer la memoria de su difunto marido, que invierta ese dinero en ayudar a los más necesitados. Por lo que conseguirá de ese modo llevarla por el buen camino, al igual que lo hará con Henry, finalmente. Logrando con eso cumplir con su misión real, la de encaminarles por el sendero espiritual correcto.

Aunque el papel del ángel les pueda parece aburrido dado que sus milagros no son extraordinarios y parecen realizados por un mago, lo que lo salva es la magnífica interpretación de Cary Grant, donde su radiante serenidad y ese aire relajado que ciertamente no pertenece a este mundo, consigue una actitud celestial sin necesidad de llevar unas alas sobre su traje. Pero no sólo él destaca en su interpretación, David Niven, en el papel del Obispo, también nos ofrece un trabajo sereno, Loretta Young, que encarna a la esposa, está lo suficientemente bella como para enamorar a todo un ángel. Dentro de los papeles menores, Monty Woolley, James Gleason y Elsa Lanchester (como Matilda), reaccionan a la presencia milagrosa de Dudley con su característica alegría.

La Mujer del Obispo es un largometraje, apropiado y mágico para verse tanto en Navidad como en cualquier fecha del año. Dado que los valores y el mensaje que transmite, no sólo deberían recordarse por esas fechas, si no durante todo los días de nuestras vidas. Y si no es posible, pidan ayuda y quizás se les aparezca un ángel, dispuesto a encaminarles por el camino correcto y, quién sabe, tal vez les obsequie con algo extraordinario.

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here