Lady Off (2018)

Una reseña de Mario Simancas

Que alguien en este país se dedique a sacar sus proyectos cinematográficos es raro, pero existen muchos locos, más extraño que sea de Euskadi, bastante más inverosímil es que sea Gipuzkoano y ya, que sea de Irun, es prácticamente imposible. Y digo prácticamente porque en esta pequeña ciudad la cultura está muy de capa caída, pero esto es otro cantar.

La noticia para la Comarca del Bidasoa es que hay un director irunés, David R. Losada, que ha presentado su segundo largometraje, Lady Off, en esta ya terminada edición del Festival Internacional de Cine de Donosti, conocido como Zinemaldia.

La noticia para los cinéfilos es que su trabajo es excelente porque, sin pretensiones, sin alardes técnicos y de efectos, Lady Off es una joyita de cinta.

SINOPSIS
Ana es una joven actriz que, desgraciadamente, no puede dedicarse profesionalmente a la interpretación. De hecho, debe compaginar pequeñas producciones teatrales en las que encuentra acomodo con su trabajo a media jornada como dependienta en una tienda, cada mañana de lunes a sábado. Ahora Ana está inmersa en la preparación de un nuevo papel: ha sido seleccionada para interpretar a Lady Ana en una modesta representación del Ricardo IIIde Shakespeare que se llevará a cabo en un pequeño teatro off madrileño. Pese a lo humilde que es la producción, la oportunidad es ilusionante para Ana, pero esa ilusión chocará enseguida con la férrea visión del director de la obra, que concibe el personaje de Lady Ana únicamente como un juguete al que Ricardo debe asfixiar (metafóricamente), humillar e incluso vejar sobre el escenario.

 

El guión, del propio David R. Losada y de Noemí Chico, es una buena historia y David, como director,  consigue colocar al espectador poco a poco al lado de la protagonista con planos cada vez más cerrados para que sintamos el aliento y la angustia de la actriz. Nos hace partícipes sin que nos demos cuenta de las primeras lecturas, de los ensayos en su casa y en el estreno de la obra, saltando de uno a otro, con una coherencia y ritmos perfectos.

Siendo el metraje un poco justo, es la única pega que podría encontrar, y con una forma de grabar muy complicada en algunos momentos, Lady Off no te deja indiferente y es, en definitiva, una grata sorpresa en el panorama cinéfilo ya que cuenta, seduce y transmite, algo que hoy en día, muchos directores han olvidado.

Mi valoración es de un siete y medio.

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