Luz que agoniza (1944)

Una reseña de Ricardo Campos Urbaneja.

Luz que agoniza (1944) es para muchos una obra maestra del cine dramático y de suspense, que dirigió el gran director George Cukor  [Conocido como el director de las actrices, debemos reconocer que supo sacar lo mejor de todas las que trabajaron para él. Ganador del Óscar por el inolvidable musical My Fair Lady (1964), también le recordaremos por un sin número de obras maestras del cine, como pueden ser El enemigo público número uno, La gran aventura de Silvia, La dama de las camelias, Vivir para gozar, Lo que el viento se llevo (No acreditado, codirección con Víctor Fleming y Sam Wood), Historias de Filadelfia, La costilla de Adán, Nacida ayer, Ha nacido una estrella, entre otras muchas obras geniales].

En esta ocasión reunió a un trío formidable de actores, que supieron darnos unas interpretaciones magníficas e inolvidables. Encabezando el reparto tenemos a Charles Boyer (Del que ya hablé en mi crítica de Tú y yo), como actriz protagonista encontramos a la guapísima y maravillosa Ingrid Bergman (Actriz que comenzó su carrera en el cine sueco, pero que luego quiso seguir el camino de la divina Greta Garbo en Hollywood, consiguiendo sin ninguna duda, ser una leyenda como su compatriota. Dado que ambas son dos actrices que supieron dejarnos una huella imperecedera en la memoria de muchos cinéfilos que rondan los cincuenta años o más, incluso de algunos más jóvenes. Ganadora de dos estatuillas  de la Academia, casualmente por esta interpretación en Luz que agoniza y la siguiente la obtuvo por otra magistral interpretación en Anastasia (1956), sin olvidar otras magníficas y sublimes actuaciones en Casablanca, la obra maestra por excelencia que nadie debe dejar de ver, Por quién doblan las campanas, Recuerda, Encadenados, La exótica, Juana de Arco, Atormentada, o dentro del período que rodó para el que fue su marido Roberto Rossellini y que creó un ataque de puritanismo en Hollywood donde la dieron la espalda, como fueron Stromboli, Europa 1951, Te querré siempre. Pero que gracias a la película Anastasia consiguió reconciliarse con el público y la crítica Norteamericana) y Joseph Cotten (Actor que llegó al cine de la mano del enorme en todos los sentidos Orson Welles, colaborando con él en dos obras maestras como fueron Ciudadano Kane y El tercer hombre, además de otras magníficas películas como fueron La sombra de una duda o Atormentada, ambas bajo de la dirección de otro director inmenso como fue Alfred Hitchcock. Aunque en su filmografía se incluyen otros films como De la tierra a la luna, Tora! Tora! Tora!, El cuarto mandamiento).

En Luz que agoniza (1944) encontramos a Gregory Anton (Charles Boyer) un gentil pianista, que corteja y seduce a Paula Alquist (Ingrid Bergman) durante sus vacaciones en Italia. Éste le sugiere que regresen a Londres y vuelvan a ocupar la casa que ella ha heredado de su tía, que fue misteriosamente asesinada. Lo que provoca ciertas angustias y temores del pasado en la joven Paula.

Al principio parecen felices, pero pronto empiezan a ocurrir una serie de extraños acontecimientos. Poco a poco, Anton va minando la tranquilidad de ánimo y la confianza en sí misma de Paula, quien con el tiempo, empieza a dudar de su propia cordura. Él no dejará de recordarla que últimamente se ha vuelto terriblemente olvidadiza, y la empieza a reprender por infracciones menores que pronto se vuelven más serias. Cuando ella da señales primero de miedo y luego de histeria, él se limita a mostrarle su desprecio y su fría desaprobación. La cariñosa conducta de antaño se vuelve glacial y Gregory comienza a acusar a Paula de robar objetos y de olvidar luego dónde los ha puesto. Finalmente la encierra en casa y, durante algún tiempo, Paula se convence de que Gregory está tratando de disciplinar su descuidada forma de ser y preocupación por su bienestar. Sin embargo, las dudas no tardan en aflorar.

Mientras Brian Cameron (Joseph Cotten), un detective de Scotland Yard que ha sido advertido de las actividades de Anton y del extraño comportamiento de Paula, por mediación de una anciana que es vecina. Decide vigilar la casa constantemente, abrigando sospechas cada vez más fundadas acerca de lo que ocurre en el interior y decide volver a abrir el caso del asesinato de la tía de Paula, a pesar de la negativa de sus superiores. Tras haber reunido todos los datos, Cameron le dice a Paula que todos los indicios apuntan a que Gregory es el asesino de su tía. Se descubre que Gregory había regresado a la casa para intentar encontrar las joyas escondidas de la tía que había buscado infructuosamente cuando la asesinó. Mientras Gregory está ocupado registrando el piso de arriba, (Paula se da cuenta de que los ruidos que había estado oyendo por la noche no eran producto de su imaginación, tal y como su marido había afirmado) Cameron y sus hombres le tienden una trampa, y acaba siendo capturado y maniatado. A solas con Paula durante un instante, le ruega que le libere, pero está, enfurecida por lo que le ha hecho vivir en los últimos meses, utiliza sus propios métodos para insultarle y le niega toda ayuda.

En Luz que agoniza, encontramos a una Ingrid Bergman soberbia en su delirante y desquiciado personaje. Donde su inteligencia y emotiva actuación no puede sino encandilar al espectador. Estando como víctima conmovedora. George Cukor logra mantener a un ritmo acompasado toda la trama, y las interpretaciones de Boyer, Cotten y Ángela Lansbury (Ganadora del Óscar honorífico en el 2013 y que hace el papel de la doncella. Pero es especialmente recordada por su papel de Jessica Fletcher en Se ha escrito un crimen) son cuidadosas y perfectamente llevadas a su máxima expresión.

Podríamos añadir que Luz que agoniza, mezcla amor, terror y suspense, con una creciente sensación de angustia. Una obra maestra que nadie debe perderse por nada del mundo, aunque la luz agonice en nuestra vivienda.

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