Monster Party (2018)

Por Rober Ortega

Dos años atrás de esta cinta, Chris Von Hoffmann, su director hizo Drifter, una historia indie con mucho gore, su ópera prima y cinta inédita en nuestro país. Con Monster Party, el director apuesta alto con un reparto algo más conocido, como Julian McMahon (Embrujadas) y Robin Tunney (Prison Break) y donde podemos ver el primer papel hollywoodiense de la actriz mexicana de series Sofía Castro. Una cinta donde tres chavalitos deciden infiltrarse como camareros en una mansión y así robar una buena cantidad de dinero, siendo éstos expertos abriendo cajas fuertes a pesar de su edad. Pero la familia de la casa y los invitados, son psicópatas un tanto tarados, así que esto es algo peor que una casa del terror.

Cuando leí el argumento oficial, decía que eran miembros de una secta, que hacían un homenaje a un asesino, y me pareció un tema muy original y diferente, pero nada, son algo así como una reunión anual de lo que parece en un principio ser alcohólicos anónimos por aquello de “Soy Rick y soy adicto”, lo cual se convierte en un psicópatas anónimos, claro. El gore no falla, incluso la tensión, y el planteamiento es bueno; no obstante me falta un algo, más personajes quizá, más guión y más trama en sí, pero siendo un producto de bajo presupuesto creo que es algo completamente recomendable para fans del género sin altas pretensiones. Es algo así como una nueva visión de No respires, pero mucho más hardcore, pero el estilo es bastante similar, salvando las distancias.

Lo peor aún así no está en el tema guión, ya que de por sí está entretenida y es lo menos que podemos lograr de una cinta de estas características, sino en la sangre. El gore que nos proponen es malo malísimo, tanto como Julian McMahon o el desquiciado de su hijo en esta historia. Es algo así como un aguachirri mal hecho, ídem con alguna amputación que veremos e incluso un trozo de cerebro al aire donde se nota estar por encima del pelo original; no así su maquillaje, que tiene un buen pase, y, en sí, dirigir una cinta con la que el presupuesto es bajo, en una mansión y que esa realización sea buena es todo un logro, así que espero ver más películas de Hoffmann en su currículum año tras año.

Lo peor, el final. Necesitábamos otra cosa. Sin spoilers, ya os tocará verla… o no.

 

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