Nación salvaje (2018)

Por Rober Ortega

El seminovato Sam Levinson escribe y dirige esta original e innovadora cinta que retrata el feminismo moderno y la sociedad actual de una manera absoluamente sorprendente. Con un reparto encabezado por Bella Thorne (Amytiville: El despertar) y Bill Skarsgård (el diabólico payaso de la nueva IT), Nación salvaje entremezcla elementos ya vistos en infinidad de veces, pero con una sutileza adolescente perfecta en su ejecución que son los que, personalmente, hacen que me parezca una obra diferente se lleve mi perspectiva de ella como algo original.

La historia sigue a cuatro chicas que viven en un pueblo donde amenaza un hacker, sacando a la luz lo más íntimo de infinidad de teléfonos móviles (el alcalde y el director del instituto donde estudian nuestras protagonistas tampoco se libran de ello), y quienes tendrán que hacer frente y defenderse del pueblo que entra en cólera cuando, otro hacker conocido, desvela que una de ellas (Thorne) es la hacker a quien buscan.

La historia tiene una altísima burla hacia la sociedad actual, el abuso de las redes sociales, los móviles, e incluso la maldad que podemos llegar a tener dentro de nosotros mismos. Se pone a prueba el feminismo, contanto abusos, violaciones y demás temas desgraciadamente actuales. La segunda parte de la película me recordó, quizá demasiado, a The Purge, donde la cara oculta de la sociedad americana saca el lado más slasher que llevan dentro, arrasando con todo hasta dar con las chicas, incluso mostrándonos el lado oscuro del ex-secreto admirador de la protagonista.

Me ha parecido una película entetenidísima, muy recomendable por mucho que no pueda evitar compararla en algunos aspectos con La noche de las bestias pero con un toque propio, y con todo tipo de tópicos actuales y, sobretodo, la crítica moderna que nos transmite Levinson, todo un acierto en, prácticamente, todos los aspectos.

 

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