No soy ningún ángel (1933)

Una reseña de Ricardo Campos Urbaneja.

No soy ningún ángel (1933) no estoy hablando de mí, exactamente queridos lectores. Me estoy refiriendo a este clásico, dirigido por Wesley Ruggles (Director de otras películas como La edad de la inocencia, Cimarron, No Man Of Her Own, College Humor y Arizona) con la que ayudó a salvar a la Paramount de la bancarrota tras años de sufrir la crisis de la gran depresión. Es la segunda película exitosa en los inicios cinematográficos de Cary Grant, donde la productora a pesar de ello le siguió tratando como siempre, no ayudándole con mejores papeles donde pudiese sacar todo el potencial y el talento que tenía. Volviendo a actuar con la devoradora de hombres durante las décadas de los veinte a los cuarenta Mae West (Una actriz que fue condenada a diez años de prisión por corromper a la juventud, con su picardía y generar escándalo. Que luego tuvo que moderar cuando pasó del teatro al cine, con éxitos tales como Noche tras noche, Lady you y No soy ningún ángel, en está última se encargo de crear la idea original de la película y escribió gran parte de los diálogos. Dejando en la misma diálogos obscenos como los siguientes: Grant: -¿Le importa que me ponga en plan personal? West: -No me importa que se ponga en plan íntimo, o Grant: -Si pudiera confiar en usted… West: -Lo han hecho centenares. O dejando para la posteridad esta réplica tan celebre de la actriz: <<Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor. >> Pero a pesar de pasar por las censuras y ser considerada en la época la película más atrevida de todas las de Mae West, produjo unos beneficios superiores en un millón de dólares a su anterior éxito Lady you, y gracias a que volviera a elegir a Cary Grant, que tuvo la buena fortuna de aparecer en los dos éxitos más resonantes de 1933.

En esta película encontramos a Bill Barton (Edward Arnold) que dirige un circo en el que Tira (Mae West) actúa como estrella. Ella vive con un carterista, Slick (Rolf Harolds), pero también tiene alquilada una habitación en un hotel de la ciudad donde recibe visitas de otros hombres. Uno de estos, llamado <<The Chump>> (William Davidson), es golpeado por Slick, presa de un ataque de celos. Slick al creer que lo ha matado, huye después de robarle un anillo de diamantes. Cuando <<The Chump>> recupera el sentido, le denuncia a la policía y Slick es arrestado. Tira se ve necesitada de dinero, y llega a un acuerdo con Bill Barton para realizar un arriesgado y peligroso número, que es meter su linda cabeza dentro de las fauces de un león, lo que se convierte en todo un éxito. Ve el espectáculo un tipo mundano llamado Kirk Lawrence (Ken Taylor) que es primo de Jack Clayton (Cary Grant) que también tiene citas con ella, pero el romance entre ellos hace que termine pronto su relación con Kirk. De ese modo tiene el camino libre con Jack Clayton, que le gusta y que además le dará un nuevo status social cuando se casen. Su noviazgo progresa, pero más adelante, Tira le denuncia por incumplimiento de promesa matrimonial. Para su defensa Jack llama a declarar en el juicio a algunos de los hombres que pasaron por la vida de Tira, pero al darse cuenta de que ella le quiere realmente, la dejará ganar el caso. Aunque puede que su amor no dure eternamente, serán felices el tiempo que estén juntos.

El reparto tuvo que ver con el exitazo de la película, donde en No soy ningún ángel, Mae West ejerció un control absoluto aprovechando todos las libertades que le dispensaba la Paramount. No dependía de un reparto secundario débil para engrandecer su propia personalidad, si no que reunió a unos actores con fuerza suficiente para dar a sus personajes la pasión necesaria y creíble, así como conseguir el equilibrio adecuado que sólo los mejores trabajos cinematográficos pueden alcanzar.

Contar con Cary Grant para el papel que consigue el amor deTira fue un acierto absoluto y brillante. Cary interpreta a Jack Clayton, sin ninguna de las características que buscaba Tira en los hombres con los que siempre se rodeaba. Dado que al ver al trapecista Harry (Nat Pendleton) se fija especialmente en sus músculos y hace un comentario sobre ellos. Pero en Jack Clayton, encuentra un hombre que le interesa no por su dinero, ni tampoco se fija en su musculatura. Ve en él, al amor verdadero que siempre buscaba. Aunque Cary Grant tenía una buena figura y estaba delgado por aquel entonces, por lo que no daba la imagen atlética de Harry.

No se aprecia ninguna escena de más ni de menos en No soy ningún ángel. Es una película interesante y de la que se puede disfrutar a lo largo de su casi hora y media. Donde la interpretación en ciertos momentos es de gran nivel y distinción, como cuando aparece Cary Grant visitando por primera vez el apartamento de Tira. La cámara nos muestra un plano americano mientras la conversación llega a su conclusión, con ambos diciendo lo contrario de lo que piensan. Donde Cary lleva una pequeña fotografía de Tira en el bolsillo de su abrigo y con las manos metidas en los bolsillos de los pantalones, va acercando nerviosamente su cuerpo al de Mae, al tiempo que se hablan y ella le susurra: <<Tendrás noticias mías. >> Esta escena sugiere más de lo que nunca se podría mostrar.

Para concluir les diré que ver estos largometrajes en blanco y negro, con aquellos astros del Hollywood dorado, te da una perspectiva refrescante de un cine inolvidable, que a pesar de que tuvieron que padecer de la dura censura de la época y de que muchos actores, se viesen utilizados como trabajadores exclusivos de sus productoras, trabajando en películas que muchos ya ni saben que existieron. Supieron dejarnos momentos imperecederos dentro del séptimo arte.

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