Quién te cantará (2018)

Una reseña de Rober Ortega

En 2014 un maestro irrumpía en el Festival internacional de cine de San Sebastián para dar a conocer su mundo, su segundo largo tras una irreprochable e impecable ópera prima llamada Diamond Flash.  Presentaba Magical Girl. Una oleada de aplausos rompía con el final de la película. Prensa y público de la mano vitoreaban a un chico que prometía hacer historia en el cine español. Ese chico ya no es tan chico, se ha convertido en todo un maestro, se llama Carlos Vermut y presentaba 4 años después su nueva película, Quién te cantará, con producción de un maestro Apache, Enrique López Lavigne, posiblemente el productor más en auge del cine español de los últimos años.

SINOPSIS
Lila Cassen (Najwa Nimri) era la cantante española con más éxito de los noventa hasta que desapareció misteriosamente de un día para otro. Diez años después, Lila prepara su triunfal vuelta a los escenarios pero, poco antes de la esperada fecha, pierde la memoria al sufrir un accidente. Violeta (Eva Llorach) vive dominada por su conflictiva hija Marta (Natalia de Molina). Cada noche escapa de su realidad haciendo lo único que la hace feliz: imitar a Lila Cassen en el karaoke donde trabaja. Un día Violeta recibe una fascinante propuesta: enseñar a Lila Cassen a volver a ser Lila Cassen.

 

¿Quién es Lila Cassen? Lily es una Diosa.

El director nos sumerge de lleno en un Universo Vermut, con el personaje de Violeta a quien ya conocíamos de una manera más alejada en Diamond Flash. Lila Cassen ayer cambió mi día, me dio unas alas que ya me había dado Vermut en forma física de Bárbara Lennie cuatro añitos atrás y que un día antes esas alas de un fanatismo cinematográfico me las había cortado la insufrible In fabric.

Voy a comenzar hablando de las interpretaciones. Najwa es una Diosa, ella, Lila Cassen, dos Diosas en una misma piel. Si vivía enamorado del trabajo profesional de esta chica, con esta película me terminó de conquistar. Eva Llorach es quien me lo puso más difícil, puesto que tanto Carme Elías como Natalia de Molina están enormes. Ésta última como una niñata más bien consentida que se cree mejor que nadie, un más que fiel estigma de la sociedad nini con un puntillo de Hermano mayor salvajemente retratado. Mi contraplano se centra en Eva, quien al principio no me terminaba de convencer nada su interpretación; a medida que pasaban los minutos sí la comenzaba a ver más segura de sí misma terminando por convencerme absolutamente. Pero me ha costado digerir su interpretación hasta bien entrada la película.

Debo reconocer que salí de la proyección con un sabor de boca amargo. Me encantó la película, pero sentí ciertos momentos de tristeza, una tristeza provocada por Carlos Vermut, para, de alguna manera, hacernos partícipes en una historia triste donde por un momento el director quiere engañarnos haciéndonos sentir que Violeta tiene plena felicidad por trabajar junto a Lila, su gran pasión musical. Violeta canta sus canciones en karaokes, vive por su música, ama a Lila y lo expresa casi en cada plano, es feliz junto a ella, Lila acoge a Violeta en su casa, son confedentes. Y el desenlace, un monólogo de Najwa que trastoca todo cuando estábamos viviendo, nos hace un todo o nada que se convierte en trascendental para compartir los sentimientos de Lila Cassen, muchos porqués, muchas respuestas, mucho sentimiento a flor de piel que a más de uno nos puso la piel de gallina.

Estamos ante una nueva joya del cine español, un cine que han sabido tirar adelante las nuevas generaciones, los Sorogoyen, Alberto Rodríguez, Paul Urkijo, Ana Asensio o Elena Trape, pero en la cual esta lista donde no están todos sino los primeros que se le han pasado por la cabeza a un servidor, sin Carlos Vermut no tendría el mismo sentido.

Lo espectacular del cine es que una gran película se forma de pequeñas historias que nos cautivan, que tiran de un guión atractivo para convertir una película en un diamante en bruto sugerida por una gran historia, unas excelentes interpretaciones y todo un equipo detrás que lo da todo, con una inmensa emoción, y eso es lo que pasa con Quién te cantará. Cuando tienes un producto escrito que cautiva, las alegrías llegan solas. Y si a todo ello le sumamos que las canciones que canta Eva Llorach salen de la garganta de Eva Amaral (también de Najwa las suyas propias, claro), nos quedamos sin palabras siendo todo oídos escuchando “quién nos cantó”: Violeta, Lila… y Amaral.

 

RESEÑA

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