Comenzaba la jornada con la certeza de la pérdida para tres y cuatro partidos, de Juanmi y Theo respectivamente. Una sentencia clara que la Real no recurrirá y da a las claras el sabor amargo de lo sucedido el fin de semana. Y en esas se encontraban 21.500 espectadores que llenaban un Anoeta deseoso de una victoria que afianzara las sensaciones dulces que dejaron los tres puntos ante el Huesca.

La Real comenzó presionando y buscando la espalda de los defensas, y ya en el primer minuto hubo un empujón, aunque leve a criterio del árbitro, sobre Merino que indicaba cuál iba a ser la idea de la libreta de Garitano. Y en el 4 Sangalli dio un buen pase en profundidad a Bautista, que tras una buena carrera, control y mejor remate, marcaba el primer gol del partido. 1-0 y todo apuntaba a un partido con muy buenas sensaciones, con una Real volcada y bien posicionada. En el 11 Rulli sacaba una triple ocasión del Rayo sacando buenos reflejos. En el 18 Bautista recibía un rechace que se quedaba sólo ante el meta, pero no era capaz de superarle. La Real jugaba a gusto, movía bien el balón y el Rayo no terminaba de hacer peligro…y en esas llegó Rulli para regalar un balón que no era capaz de blocar, y daba el empate al Rayo. 1-1 y nuevamente volvían los nervios, los pitos de la grada y ello presagiaba un duro partido para el meta, que ya estaba siendo muy criticado.

En el 36, Zaldua culminaba el drama de la primera parte, con un toque en el área a un jugador del Rayo que el árbitro no dudó en pitar penalti. Toque hubo, pero no lo suficiente para cualquier otro equipo…pero a la Real está siendo sencillo pitar últimamente… y Trejo marcaba el gol, cuando todos rezábamos para que Rulli obrara el milagro y así hiciera perdonar al público su error anterior. Pero no pudo ser, y la Real se iba al descanso, no sin antes tener una ocasión de Sangalli que también pudo haber un penalti. Y el equipo se iba con los pitos a un Rulli que sigue alimentando las dudas y un árbitro que pudo ser incisivo en pequeños detalles que no ayudaban mucho a la Real.

Pero quedaba la segunda parte, y empezaba con ocasiones en ambos lados, con un Rulli más seguro y una Real necesitada de cambios. En el 57 entraba Illarramendi por un Zubeldia amonestado desde el inicio del partido, y en el 60 Willian José entraba por Pardo, dejando claro que se iba a por el partido y cambiando el sistema a un 4-4-2. La Real había perdido intensidad, y la movilidad de Illaramendi y el juego de Willian José debían dar ese cambio. Del 65 al 74 la Real tuvo tres ocasiones en un buen remate de Willian José a centro de Oiarzabal, un remate acrobático de Bautista a centro (un poco largo) de Kevin y y un remate de cabeza de Elustondo que se fue a las manos del guardameta; mientras el Rayo tuvo una única ocasión que Rulli cerró bien la ocasión de remate.

En el 75 Garitano hacía el último cambio entrando Zurutuza por Sangalli, para tener más posesión de balón y ser más verticales en el juego. Y en ese juego, la Real hacía una buena jugada que se culminaba con un gran centro de Zaldua que Willian José remataba con energía al fondo de la portería, y hacía justicia en el marcador. Y en el tiempo que quedaba, Willian pudo ser objeto de un penalti que el VAR dijo que no, pero que tampoco vio agresión en un duro golpe de Galvez sobre Zurutuza.

Y así terminaba el partido, con una Real que pudo merecer algo más, y que nunca se debió irse sin puntuar. Pero con la doble sensación de estar en desventaja con los árbitros y con el portero, que una vez más, se mostraba inseguro y Garitano echaba balones fuera en la posterior entrevista, diciendo que no había visto la jugada y que todo se analizaría para el siguiente partido. Y ahora llega el Valencia, con la incertidumbre de saber si Garitano confiará por fin en Moyá, si Willian José está para jugar de inicio, si Sandro podrá tener algunos minutos o si Illarramendi será capaz de recuperar la titularidad en los entrenamientos. Un buen punto que hace sumar, pero que nuevamente nos deja con la sensación de que la libreta de Garitano no terminar de imponerse por malas actuaciones individuales o porque no cuenta con el plantel suficiente para afrontar diferentes formas de juego.

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