Comenzaba el partido en un horario en el que no sabes si desayunar fuerte o comer ligero, con un sol poco habitual por estas fechas, al igual que era inusual ver un cambio en la portería de la Real. La sensatez parecía haberse apoderado de un Garitano que de otra forma iba a abocar a Rulli y al público, a un colapso por nerviosismo.

El partido comenzaba con una Real intensa en la presión, un Valencia temeroso que perdía muchos balones y un árbitro que era incapaz de ser justo y parar la dureza de los jugadores valencianos que impunemente lesionaban a Merino en el minuto 8 tras hacerle varias entradas. Lato veía una primera y única tarjeta amarilla en el minuto 8 por una dura entrada sobre Zaldua; pero debió ver la segunda en el 16, en una falta cerca del área. La Real estaba bien posicionada y el Valencia sólo era capaz de cortar jugadas con faltas y tratar de salir en alguna contra, como la que tuvo en el 23 Kondogbia, en jugada individual. En el 31 Batshuayi propinó un codazo a Illarramendi que ni siquiera pitó falta el trencilla, que poco a poco minaba a los jugadores locales.  En el 33 Kevin tuvo una buena ocasión tras una jugada colectiva, y poco después, Gameiro culminaba una buena jugada  con un gran centro de Cheryshev, que daba el 0-1 ante un Illarramendi que llegaba tarde a la marca del delantero. La Real tuvo sus ocasiones, pero la más clara fue un cabezazo de Elustondo que Neto sacó con los puños en la misma línea de gol en el 41. Y para culminar la nefasta actuación arbitral de la primera parte, en el 47 Elustondo era objeto de un empujón en el área que debía haber sido señalada como penalti…pero hoy no era el día. Culminaba esa primera parte con una Real bien posicionada, con unos Navas y Willian José a los que se les notaba la inactividad y un Illarramendi incapaz de crear juego; ante la parsimonia de un árbitro que debió expulsar a Lato y que tuvo lances en los que perjudicó a la Real. Eran minutos en los que nos acordábamos de las injusticias de otros partidos y las graves consecuencias que ello ha supuesto a la Real.

En el descanso Zaldua dejaba su posición a Sandro, tras una dura entrada al filo del descanso de Cheryshev. Y Garitano cambiaba su esquema inicial, para mover sus piezas y tratar de ser un equipo mucho más ofensivo con un claro 4-4-2. Y en el 46 Sandro tenía la primera gran ocasión del partido, que remataba fuera por poco, pero era una declaración de intenciones clara de ir a por el partido.  La Real comenzaba a inquietar al valencia. En el 49 el mismo Sandro daba un buen pase a Oiarzabal, que lanzaba mal; y en el 50 la Real trenzaba una buena jugada, que nadie era capaz de remachar un buen centro de Zurutuza. Poco después Cheryshev realizaba dos duras faltas que debían haber sido penalizadas, y el jugador expulsado, pero el árbitro no estaba por la labor de expulsar a nadie del valencia: falta sobre Illarramendi y otra sobre un salto de Elustondo, que parecía peligrosa su caída.

Pero la Real se desinfló un poco y Moyá tuvo que hacer un gran paradón a remate de Batshuayi y en el 62 Zubeldia paraba una gran jugada de Guedes, que fue penalizada por una tarjeta algo rigurosa, porque el jugador ché se lanzaba sobre Zubeldia. En el 65 Pardo era objeto de un claro penalti tras buena jugada en la que combinaba con Willian José, pero Gil Manzano no quiso saber nada de sacar la segunda amarilla a Lato, que debió ser expulsado mucho antes. Y como las desgracias no iban a venir sólas, Willian José falló el penalti, o Neto acertó a pararlo con los pies. Y el fútbol se olvidaba de justicias. Y poco a poco la Real bajaba la intensidad, y en el 76 Bautista sustituía a un Oiarzabal que se enfada del cambio, pero no había duda de que no era su día.  En el 78 Navas sacaba bajo palos un ocasión ché, que jugaba a placer ante una Real que se veía cada vez con menos fuerza física y mental. La Real tendría todavía alguna ocasión, como la de Pardo a centro de Sandro en el 86 o jugada individual de un Elustondo que iba con todo directo a la portería rival, que fue objeto de una falta que no fue pitada en el borde del área. En el 92 Beto realizó una muy fea entrada sobre Sandro, que se revolvió posteriormente, viendo ambos la tarjeta amarilla.

Y con esa impotencia de la injusticia vivida por una Real que debió jugar con un jugador más desde la primera parte, que fue machacada por Gil Manzano y las faltas que lesionaban a dos jugadores, se quedaba con unos tristes números de 1 punto sobre 9 jugados en casa. Daba sensación de que la Real planteó un buen partido, comenzó bien presionando y con las ideas claras. Pero ante las adversidades poco pudo hacer un Garitano, que resignado ante los medios decía que “no nos ha salido nada”. Claro…con un penalti fallado, sin poder hacer cambios si no eran los obligados, y ante un árbitro que nuevamente medía con diferentes raseros a la Real…poco se podía hacer. Y ahora hay que ir a Bilbao, a un campo complicado, un viernes en el que la Real ya no podrá recuperar a varios de sus jugadores y con un rival que vendrá crecido del empate en el Nou Camp donde casi dan la campanada.

Sólo podemos pedir que la Real vaya recuperando a todos sus jugadores, que los árbitros sean justos en sus partidos y que entonces evaluaremos bien el planteamiento de Garitano. Hasta hoy ha sido imposible…

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