Sólo los ángeles tienen alas (1939)

Por Ricardo Campos Urbaneja.

Qué se puede decir de Sólo los ángeles tienen alas (1939) que no se haya dicho muchas veces. Estamos ante toda una obra maestra de ese magnífico director que fue Howard Hawks [del que ya les hablé en la reseña de Me siento rejuvenecer (1952)}. Esta otra película de su filmografía esta considerada una de las mejores películas de la historia del cine y del género de aventuras, en la que contó con un reparto excepcional y formidable, encabezado por mi actor predilecto Cary Grant, que estuvo acompañado de dos bellezas indiscutibles como Jean Arthur (Actriz de cine y teatro estadounidense, que también fue modelo de pintores. Trabajo en algunas películas memorables, como Sota caballo y Rey, Pasaporte a la fama, El secreto de vivir, Buffalo Bill, Caballero sin espada, El diablo burlado, El asunto del día, El amor llama dos veces, Berlín occidente y por la que más se le recuerda Raíces profundas, tras la cual dejó el cine de forma inesperada) y Rita Hayworth de la que ya hablé en mi reseña sobre Gilda. Junto a ellos, podemos contar con Richard Barthelmess (Actor estadounidense, que fue el primero en ser designado al óscar como mejor actor. Especialmente brilló en la época del cine mudo, entre sus interpretaciones más memorables podemos destacar El mundo que nace, última pena, Tol´able David, La escuadrilla del amanecer, Los esclavos de la tierra, etc… Además fue uno de los fundadores de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood) y Thomas Mitchell (Actor estadounidense de cine, teatro y televisión, que también fue guionista. Ganador del óscar por su papel en Stagecoach (1939), aunque dentro de su filmografía podemos encontrar innumerables películas como La mujer sin alma, Caballero sin espada, La diligencia, Lo que el viento se llevó, Hombres intrépidos, El hombre que vendió su alma, El cisne negro, A través del espejo, ¡Qué bello es vivir!, Sólo ante el peligro, etc…).

Esta película nos cuenta la historia de unos pilotos que se encuentran en los Andes, afrontando tempestades y sus propias luchas de la redención. Jeff Carter (Cary Grant) es un personaje duro y tozudo que dirige una compañía de aviación, que lleva a sus pilotos a realizar vuelos casi suicidas en aparatos decrépitos. Bonnie Lee (Jean Arthur) es una cantante que se enamora de Jeff y decide dejar escapar su barco para estar junto a él. Resulta que la línea necesita cumplir con una serie de vuelos en una fecha determinada para poder cobrar un subsidio que les permitiría renovar los aviones y mejorar muchas cosas más dentro de la empresa, lo que lleva a sufrir la pérdida de un par de aviones, de algunos pilotos, entre otros accidentes que les lleva al límite en todo. Pero antes de conseguir dicho subsidio aparece en escena un piloto que se hace llamar Bat McPherson, al que Kidd Dadd (Thomas Mitchell) querría ver muerto, dado que en el pasado se arrojó de un avión en paracaídas dejando a su hermano dentro de él, sin posibilidad de salvarse la vida. Pero ahí no termina todo, dado que con él viene la antigua novia de Jeff Carter, Judith (Rita Hayworth). Lo que provoca una serie de situaciones en las que Judith como Bonnie, se ven envueltas relacionadas con el pasado de Bat y especialmente con la relación que mantuvieron Judith con Jeff. Pero Jeff no siente ya nada por ella, queriéndose centrar especialmente en sacar adelante los vuelos en aquella noche tan cubierta de niebla para cumplir con el objetivo, y salvar de ese modo la línea y que no se vea arruinado el Holandés, dueño de todo aquello.

Finalmente Bat se ve obligado a realizar un vuelo de alto riesgo con Kidd, en el que sufren un accidente con unas aves que les lleva al límite. Kidd le dice a Bat que puede saltar si quiere, pero este decide quedarse hasta el final, logrando aterrizar el avión cubierto en llamas, donde sufre varias quemaduras en la cara y en las manos, y donde Kidd termina muriendo finalmente. Pero no sin antes decir que Bat es un buen tipo y piloto y que le inviten a una copa de su cuenta, lo que termina con los posibles recelos existentes entre los supervivientes en aquella noche tan trágica y dura. Bonnie esta a punto de largarse dado que Jeff no le ha dicho que se quede, y en un momento magistral utilizando la vieja moneda de su amigo Kidd con doble cara, le dice que cara es que se quede y cruz que se vaya, obviamente sale cara, pero ella no quiere quedarse de ese modo. Pero al comprobar que es una moneda de doble cara descubre que Jeff la ama, y quiere que se quede con él. Hermoso final para una película formidable de aventuras donde vemos muchas luchas con el clima y con el pasado que arrastran cada uno de los personajes.

Así que puedo decirles de Sólo los ángeles tienen alas (1939), pues que este largometraje de dos horas de duración, tiene fuerza y frescura. En la que Columbia consiguió sobrepasar sin problemas todas sus anteriores producciones, por espectaculares que fueran. Producida, dirigida y escrita por Howard Hawks, que ha sabido convertir la historial original de Jules Furthman en un guión intenso y económico. Donde tenemos un reparto de primera línea, que se complementa a la perfección con el buen guión, la dirección y la excelente recreación de los decorados tropicales. Cary Grant y Jean Arthur encajan perfectamente en sus respectivos papeles, ofreciéndoles unas interpretaciones inmensas e increíbles, en la que los secundarios nos ofrecen actuaciones convincentes y correctas, en la que podemos ver a una jovencita Rita Hayworth antes de convertirse en ese sex-symbol de los cuarenta por su papel de Gilda.

Para terminar les diré que Sólo los ángeles tienen alas (1939) nos obsequiara con dos horas de intensas aventuras, donde la mecánica y los elementos climatológicos, serán un suspense constante y entretenido. Una película muy recomendable, dado que forma parte de las obras maestras que nos regalo Howard Hawks dentro de su exitosa trayectoria.

 

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