Vergüenza (2018) – Segunda temporada

Por Rober Ortega

Vergüenza, esa serie creada por Álvaro Fernández-Armero (El arte de morir, Salir pitando) y Juan Cavestany (Gente de mala calidad) que nos dejó una primera temporada apoteósica con un protagonista tan especial como la de cualquier cuñado typical spanish, vuelve. Vuelve con una segunda temporada en la que, la primera impresión que me da es una contra: su duración. 6 Capítulos con una media de 25 minutos cada uno es algo muy, pero que muy corto para una serie de esta índole.

Vale, pido peras al olmo por la sencilla razón de que me lo paso tan, tan bien con estos simpáticos personajes, que me hacen sentir como aquel al que dan la mano y quiere tomar el brazo entero; pero es inevitable.

La primera temporada nos hizo pasar momentos tan mágicos cómicamente hablando, que también, se nos hizo corta. En esta segunda temporada, los protas, Jesús y Nuria, son padres. Unos padres un tanto especiales. La temporada comienza con una adopción en Etiopía, padres adoptivos de un niño de 5 años que aparenta 10 por problemas de crecimiento, en el momento en que Jesús se entera de que va a ser padre biológico. Zas, dos niños de una tacada.

Situaciones muy incómodas, y, al igual que en la primera temporada, momentos absolutos de vergüenza ajena, lo cual sus creadores logran transmitir al máximo detalle esa sensación que alguna vez nos ha tocado pasar a todos. Momentos memorables los de la “batería del móvil” o el fuet con un final desternillante.

Por suerte, temía que algo fallara, que las sensaciones y situaciones de la temporada anterior no lograsen repetirse, pero para sorpresa para mí, no sólo no ha empeorado, sino que hay momentos épicos que no podremos olvidar.

Óscar, el amigo de Jesús, que dirige una película con su madre como protagonista (estupenda, María Casal), nos regalará pocos momentos humorísticos de nivel, pero os aseguro que, al igual que en la anterior season, lo que nos regala es oro puro.

Una serie más que recomendable para tenerla bien guardada, porque será imposible ver una única vez en la vida cada temporada. Chapó por sus creadores, por Enrique López-Lavigne y sus Apaches, por Javier Gutérrez que en esto de la comedia española es todo un Rey, y por Malena Alterio, que sólo con su mirada ingenua ya nos eclipsa.

 

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